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Cuadernos ocultos durante 20 años fueron clave para condenar a un empresario por abuso en la Patagonia

Un jurado popular declaró culpable a un empresario neuquino por abuso sexual contra su hijastra, en un juicio de 10 jornadas. La prueba central fueron cinco cuadernos que la víctima escribió bajo coacción y que permanecieron ocultos por más de dos décadas.

Un jurado popular declaró culpable a un reconocido empresario de Neuquén por abuso sexual contra su hijastra, en un juicio que se extendió durante 10 jornadas y que tuvo como prueba central un conjunto de cuadernos escritos por la víctima durante años. El veredicto fue unánime y marcó el cierre de un proceso judicial que generó fuerte repercusión en toda la provincia.

La causa se originó en 2022, cuando la mujer decidió denunciar a la pareja de su madre. Un reencuentro inesperado removió recuerdos que había mantenido bloqueados durante mucho tiempo y la impulsó a relatar que los abusos habían comenzado cuando tenía siete años y se prolongaron hasta los 26.

La prueba clave: cinco cuadernos ocultos durante 20 años

Durante su declaración, la mujer contó que el agresor la obligaba a escribir cuadernos desde que era pequeña, un dato que llevó a los fiscales Maximiliano Breide Obeid y Cecilia Sabatte a solicitar un allanamiento. En ese procedimiento, autorizado por la Justicia, la policía secuestró cinco cuadernos que habían permanecido ocultos detrás de un placard en la habitación del acusado durante más de dos décadas.

Según expuso la fiscalía a lo largo del juicio, esos escritos formaban parte de un mecanismo de control mediante el cual el acusado obligaba a la víctima a detallar la frecuencia y la modalidad de los abusos a los que era sometida. La acusación remarcó que no se trató de hechos aislados, sino de un sistema de sometimiento sostenido durante 19 años.

La fiscalía sostuvo que el acusado se presentaba ante la víctima como una persona con supuestos poderes espirituales y la convencía de que los abusos formaban parte de rituales destinados a curar enfermedades. Ese discurso, basado en la idea de energías y conjuros, funcionó como la estrategia central para mantener el silencio dentro del grupo familiar durante años. En el juicio, el fiscal Breide Obeid definió al acusado como una persona manipuladora que impuso reglas propias y una ley de silencio.

La condena y la expectativa por la pena

El jurado popular encontró al empresario responsable de abuso sexual con acceso carnal continuado, agravado por el daño físico y mental provocado a la víctima, por haber estado a cargo de su guarda y por aprovechar la convivencia mientras era menor de edad, en concurso con corrupción de menores continuada. Tras conocerse el veredicto, el fiscal solicitó que el condenado dejara la prisión domiciliaria y pasara a prisión preventiva, pedido que fue aceptado por el juez Marco Lupica Cristo.

Resta ahora la audiencia de cesura, donde se determinará la pena definitiva. La escala penal prevista va de 12 a 35 años de prisión, y la fiscalía anticipó que solicitará una condena cercana a los 30 años, lo que podría transformarse en una de las penas más altas dictadas en la historia judicial de la provincia. La única circunstancia atenuante reconocida hasta el momento es la falta de antecedentes penales del acusado.

Durante el tramo final del proceso, el acusado intentó evitar ser juzgado simulando un ACV en una audiencia, maniobra que fue detectada por los médicos que lo examinaron. A esto se sumó su casamiento con la madre de la víctima a comienzos de este año, un hecho que impidió que ella pudiera declarar en su contra, aunque finalmente brindó testimonio a favor de la defensa. Pese a esas maniobras, fueron los mismos cuadernos que el acusado obligó a escribir a la víctima los que terminaron convirtiéndose en la prueba central que permitió condenarlo.

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