Con calabaza asada, garbanzos y tahini, este dip queda cremoso y dulzón. Se sirve con bastones de zanahoria, tostadas o lo que tengas a mano en la heladera.
El hummus de garbanzos ya es un clásico de la picada, pero tiene un hermano que le pelea el puesto: el hummus de calabaza. La calabaza se asa hasta quedar dulce y tierna, se licúa con los garbanzos, el tahini y el comino, y el resultado es un dip más cremoso y con un dulzor suave que engancha. Es la receta de Karlos Arguiñano y es de las más simples que se pueden hacer con horno encendido.
Es fácil y rápido: 15 minutos de preparación y 20 de horno para la calabaza, así que en media hora tenés el dip listo. Rinde cuatro porciones como entrada y se puede dejar hecho con anticipación, porque en la heladera se conserva dos o tres días. Con bastones de zanahoria, apio, morrón y unas tostadas de pan casero, resolvés una picada completa sin tocar una sola sartén después. Si te sobró calabaza asada de otra comida, mejor todavía: el hummus sale igual.
Ingredientes
- 300 g de calabaza
- 250 g de garbanzos cocidos
- 2 cucharadas de tahini (pasta de sésamo)
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 diente de ajo
- El jugo de medio limón
- 50 a 60 ml de agua
- 1 cucharada de sésamo blanco
- 1 cucharada de sésamo negro
- 1 cucharada de pimentón
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y perejil fresco
- 1/2 pan de víspera y 2 zanahorias para acompañar
Elaboración
- Pelá la calabaza, sacale las semillas y cortala en dados parejos, de unos dos centímetros.
- Acomodala en una fuente apta para horno y horneá a 200 °C entre 20 y 25 minutos, hasta que esté bien tierna y apenas dorada en los bordes.
- Retirá y dejá que se enfríe. Si la licuás caliente, el hummus queda con una textura rara y más aguada.
- Poné la calabaza en el vaso de la licuadora y sumá los garbanzos cocidos, bien escurridos, el tahini, el comino, el ajo pelado y troceado, el jugo de medio limón y el agua.
- Triturá hasta obtener una pasta bien homogénea. Si te queda muy espesa, sumá una cucharada más de agua; si te queda muy líquida, un puñado más de garbanzos.
- Poné a punto de sal, agregá una o dos cucharadas de aceite de oliva y volvé a triturar hasta que todo quede integrado.
- Cortá el pan en rodajas finas y tostalas. Calentá una sartén sin aceite y tostá el sésamo blanco y negro a fuego suave, moviendo todo el tiempo para que no se queme. Pelá las zanahorias y cortalas en bastones.
- Serví el hummus en cuatro platos, con una cucharada de aceite por encima, el pimentón espolvoreado, el sésamo tostado y unas hojas de perejil.
- Acompañá con los bastones de zanahoria y las tostadas para untar.
Tips
- Sobra perfecto para el día siguiente: guardá el hummus en un recipiente hermético en la heladera y cubrilo con un chorrito de aceite para que no se seque.
- Si vas a usar garbanzos secos, remojalos la noche anterior y cocinalos hasta que estén bien tiernos. La textura final cambia por completo.
- Para enriquecerlo, sumá aceitunas picadas, alcaparras, cebollitas o guindillas en vinagre, o unos frutos secos triturados arriba.
- No conviene congelarlo: al descongelar, los ingredientes tienden a separarse y se pierde la cremosidad.
Artículo elaborado con información de Hogarmania, con asistencia de IA y bajo supervisión de un editor de ADNSUR.
