sábado, 8 agosto, 2026
5.4 C
Rawson
InicioEconomíaMorosidad, salarios y empleo: las señales sobre la recuperación de la economía...

Morosidad, salarios y empleo: las señales sobre la recuperación de la economía argentina

El economista Carlos Pérez, exgerente general y director del Banco Central, analizó la evolución de la actividad, el empleo, los salarios y el crédito. Señaló que la recuperación se concentra en pocos sectores y que la morosidad de los hogares alcanzó el 12,75%.

La economía argentina atraviesa una etapa marcada por una inflación que continúa desacelerándose, aunque con una recuperación que presenta diferencias entre sectores y que no se traslada de manera homogénea a los ingresos y el consumo de los hogares.

El diagnóstico fue planteado por Carlos Pérez, director de la Fundación Capital y exgerente general y director del Banco Central, quien sostuvo que el principal desafío económico consiste en lograr que el crecimiento deje de concentrarse en unas pocas actividades y alcance al conjunto de la economía.

Morosidad de las familias trepó al 12,75%

Pérez señaló que la cartera irregular de los créditos otorgados a las familias pasó de ubicarse algo por encima del 3% hace un año a cerca del 12,75% en la actualidad.

“Es casi tres veces lo que teníamos un año atrás y claramente tenerlo cerca de 13% al coeficiente de irregularidad de los préstamos a familias es un número muy elevado históricamente hablando”, afirmó durante una entrevista con Splendid AM 990.

Para el economista, el deterioro de la capacidad de pago de los hogares no puede explicarse únicamente por el mayor endeudamiento. También existe un cambio en la composición del mercado laboral que afecta directamente los ingresos de las familias.

Menos empleo registrado y salarios bajo presión

Pérez sostuvo que los puestos de trabajo registrados pierden participación frente al monotributo, el trabajo autónomo y el empleo informal, mientras los salarios reales continúan bajo presión.

“Hay una migración lamentablemente que se da perdiendo calidad”, describió al analizar la evolución del mercado laboral.

Según su interpretación, la reducción del empleo registrado y el crecimiento de ocupaciones de menor calidad se combinaron con una caída del salario real, especialmente durante buena parte del primer trimestre, cuando las actualizaciones salariales quedaron por debajo de la inflación.

La desaceleración de los precios ofrece, de todos modos, una señal favorable. Pérez destacó que durante el segundo trimestre la inflación fue menor que durante los primeros meses del año y consideró que el proceso de desinflación continúa, aunque a un ritmo lento.

El economista planteó que la mejora de los ingresos requiere una recuperación más amplia de la actividad para consolidarse.

Agro, energía y minería concentran el crecimiento

Otro de los puntos centrales del análisis fue la diferencia entre los sectores que actualmente muestran mayor dinamismo y aquellas actividades con un vínculo más directo con el empleo y el consumo interno.

“Es un crecimiento desigual”, resumió Pérez.

El economista señaló que los sectores considerados “estrella”, entre los que ubicó al agro, la energía y la minería, representan menos del 20% del Producto Bruto Interno. Al mismo tiempo, actividades como el comercio, la construcción y la industria tienen un peso considerablemente mayor tanto en la producción como en el empleo.

La diferencia también se refleja en el consumo. Mientras los segmentos de mayores ingresos muestran una evolución favorable, con mayor demanda de bienes importados, vehículos y viajes al exterior, el consumo masivo mantiene un comportamiento más débil.

La heterogeneidad también alcanza a los distintos componentes de la demanda. Las exportaciones muestran un desempeño positivo, mientras la inversión permanece más rezagada.

Pérez ubicó allí uno de los principales desafíos para el Gobierno: generar las condiciones para que este desafío deje de ser un crecimiento modesto y sectorizado y que sea un crecimiento un poco más robusto y más expandido, más difundido a todas las actividades económicas.

Reservas y dólar, otros de los desafíos

La acumulación de reservas internacionales aparece como otro de los puntos centrales para sostener la estabilidad económica.

Pérez recordó que durante el año pasado la Argentina había perdido alrededor de US$9.000 millones en reservas internacionales netas, mientras que durante los primeros siete meses del año consiguió recuperar aproximadamente US$8.000 millones.

Para el economista, el proceso necesita continuidad y el Gobierno deberá mantener la compra de divisas y ampliar las alternativas de financiamiento para llegar al próximo año con mayor capacidad de respuesta frente a una eventual demanda de dólares.

El escenario adquiere especial importancia ante la proximidad de un nuevo ciclo electoral y el comportamiento histórico de la dolarización durante esos períodos.

Según los datos mencionados por Pérez, durante 2025 la formación de activos externos superó los US$32.000 millones.

“El Gobierno tiene que tratar de abrir todas las ventanas posibles en términos de conseguir dólares”, sostuvo el economista, al considerar que el financiamiento internacional y la acumulación de reservas serán determinantes para enfrentar eventuales períodos de tensión cambiaria.

La política cambiaria queda así vinculada con el objetivo de lograr una expansión más amplia de la economía. Un dólar estable puede contribuir a contener la inflación y aportar previsibilidad, mientras permanece abierto el interrogante sobre si el nivel actual del tipo de cambio permite al mismo tiempo una recuperación más extendida.

Qué propone para el Banco Central

El análisis de Pérez también alcanzó a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que busca redefinir las prioridades de la autoridad monetaria.

El economista respaldó la intención de reducir la cantidad de objetivos establecidos por la normativa vigente, aunque consideró necesario mantener de manera explícita la estabilidad financiera entre las funciones centrales del organismo.

La Carta Orgánica sancionada en 2012 establece objetivos vinculados con la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el desarrollo económico, la equidad social y el empleo.

Para Pérez, la multiplicidad de metas puede dificultar la asignación de responsabilidades. “Cuando tenés tantos objetivos finalmente no cumplís ninguno”, sostuvo.

A la vez, consideró que la estabilidad financiera debe continuar siendo una prioridad debido al papel que desempeña la Superintendencia de Entidades Financieras en el control y la supervisión del sistema bancario.

La eventual reforma también plantea una discusión sobre la independencia del Banco Central, el financiamiento del Tesoro y los mecanismos destinados a evitar que la política monetaria quede subordinada a las necesidades fiscales de cada gobierno.

Pérez también puso el foco en el tratamiento legislativo de una eventual reforma de la Carta Orgánica.

A su entender, alcanzar un acuerdo parlamentario amplio le otorgaría mayor fortaleza institucional al cambio. “El Congreso no es una escribanía”, afirmó, al considerar que una modificación consensuada tendría mayor relevancia que una norma aprobada únicamente con los votos del oficialismo.

El escenario económico, de todos modos, excede la discusión sobre el funcionamiento del Banco Central. El desafío planteado por Pérez consiste en transformar una recuperación concentrada en determinados sectores en un crecimiento más extendido, capaz de recomponer el empleo, los salarios y el consumo.

La evolución de la morosidad, el salario real, el empleo registrado, el crédito y las reservas será determinante para establecer si la recuperación económica logra consolidarse durante los próximos meses y alcanzar a una mayor cantidad de sectores de la sociedad.

Más noticias
Noticias Relacionadas