Lao Hinostroza fue el único sobreviviente de un choque ocurrido en 2015. Tras quedar en silla de ruedas, reconstruyó su vida, abrió su propio taller y convierte su historia en un mensaje de esperanza.
La historia de Lao Hinostrosa es una de esas que reflejan cómo una tragedia puede transformarse en un punto de partida. A los 35 años, el mecánico comodorense dirige su propio taller especializado en restauración de vehículos y es reconocido por su habilidad para devolverles la vida a autos clásicos. Sin embargo, detrás de cada reparación hay una historia de dolor, esfuerzo y superación.
Hace once años, un accidente de tránsito cambió para siempre su destino. Fue el único sobreviviente del choque en el que perdió la vida una joven y en el que también falleció, días después, el conductor del vehículo. Las graves lesiones que sufrió lo dejaron en silla de ruedas, pero nunca lograron apagar su pasión por la mecánica.
En una entrevista con ADNSUR, Hinostrosa recordó aquel episodio y el largo camino que debió recorrer para reconstruir su vida.
UN ACCIDENTE QUE MARCÓ UN ANTES Y UN DESPUÉS EN SU VIDA
Lao contó que comenzó a trabajar en talleres mecánicos cuando apenas tenía 15 años, en el barrio Máximo Abásolo. La mecánica era mucho más que un oficio: era su pasión desde la adolescencia. Sin embargo, todo cambió la madrugada del 24 de marzo de 2015, cuando viajaba como acompañante en un Ford Falcon que terminó estrellándose contra un árbol. «Hace 11 años tuve un accidente y estoy trabajando en silla de ruedas», resumió.
Al recordar el momento del siniestro, explicó que el conductor perdió el control del vehículo. «Manejaba mi amigo… perdió el control del auto y paramos contra unos árboles», relató.
Consultado sobre las consecuencias del choque, respondió con crudeza: «Fui el único sobreviviente. Mi amigo no falleció en el momento, murió a los días y yo, gracias a Dios, la puedo contar».
Durante la entrevista también quiso dejar en claro un punto que considera importante: descartó haber estado involucrado en una picada, diferenciándose de algunas versiones oficiales que circularon en torno al accidente en aquellos años.
LA RECONSTRUCCIÓN DE UNA VIDA Y DE UN AUTO
Lejos de resignarse, Hinostrosa decidió volver a empezar. Adaptó su trabajo a la nueva realidad y hoy atiende su propio taller mecánico, donde restaura vehículos con la misma dedicación de siempre.
Uno de sus proyectos más especiales fue reconstruir un automóvil idéntico al que protagonizó el accidente, aunque incorporándole importantes mejoras mecánicas. «Lo armé con un par de mejoras; tiene tres carburadores», explicó con orgullo.
El proceso demandó cerca de dos años de trabajo y una enorme dedicación. Actualmente disfruta participando de encuentros de autos clásicos y compartiendo esa pasión con amigos. «Salgo a los encuentros de autos, a tomar mates y, si está lindo el día, salgo con algún amigo que también le gustan los autos», contó.
Hinostrosa reconoció que el accidente modificó todos los aspectos de su vida. Sin embargo, asegura que nunca dejó que las limitaciones físicas definieran su futuro. «Te cambia la vida. De un rato para otro empezar todo de cero es difícil. Hay que buscarle la vuelta, pero se puede», afirmó.
Su consejo está dirigido especialmente a quienes enfrentan situaciones complejas y sienten que no podrán salir adelante. «Si te gusta realmente, metele con todo, que va bien por ese camino», expresó.
Hoy, once años después del accidente, Lao continúa haciendo lo que más le apasiona: reparar motores, restaurar vehículos y demostrar, con cada jornada de trabajo, que la perseverancia puede imponerse incluso a las circunstancias más adversas.
EL CASO QUE CONMOCIONÓ A COMODORO RIVADAVIA Y CALETA OLIVIA
El accidente ocurrió alrededor de las 4:30 del 24 de marzo de 2015 sobre la avenida Hipólito Yrigoyen al 3500, en el acceso sur de Comodoro Rivadavia.
Como consecuencia del violento impacto murió Silvina Vanesa Fernández, una joven de 31 años oriunda de Caleta Olivia que viajaba en el asiento trasero del Ford Falcon. El conductor, Mario Augusto Viñales, sufrió heridas gravísimas y falleció días después, mientras que Lao Hinostrosa sobrevivió con lesiones severas que le provocaron una lesión medular permanente.
En aquel momento, la investigación policial indicó que el siniestro se habría producido en el marco de una presunta picada entre dos Ford Falcon, hipótesis sustentada por testimonios y otras pruebas incorporadas a la causa. Sin embargo, Hinostrosa sostuvo recientemente que él no participaba de una carrera ilegal y rechazó esa versión al recordar el episodio.
