A una semana de los terremotos que afectaron Caracas y La Guaira, los reportes oficiales indican 2.295 fallecidos y más de 11.000 heridos. Equipos internacionales continúan con las tareas de rescate.
A una semana de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio en Venezuela, el saldo de víctimas continúa en aumento. Según el último reporte oficial, se confirmaron 2.295 fallecidos y 11.267 personas heridas.
Las autoridades informaron que 15.866 personas permanecen damnificadas, más de 22.600 reciben atención médica y decenas de miles continúan desaparecidas o sin contacto con sus familiares.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, señaló que los equipos de emergencia rescataron con vida a 6.461 personas. Además, indicó que entre 13.400 y 13.500 habitantes lograron evacuar las zonas afectadas por sus propios medios o con ayuda de familiares durante las primeras horas posteriores al desastre.
Miles de desaparecidos
La plataforma Desaparecidos Terremoto Venezuela reportó que 40.738 personas siguen sin ser localizadas, mientras que más de 15.700 ya fueron encontradas sobre un total de 81.323 denuncias de búsqueda registradas.
El Comité Internacional de Rescate (IRC) advirtió que la cifra real de desaparecidos podría rondar las 50.000 personas, especialmente en las ciudades de La Guaira y Caracas, las más afectadas por el colapso de edificios e infraestructura. La organización también alertó sobre una grave crisis humanitaria, marcada por la falta de agua potable, cortes de energía eléctrica y hospitales que trabajan al límite de su capacidad.
Más de 3.000 rescatistas trabajan en la zona
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó que más de 3.300 rescatistas de 27 países, coordinados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), participan actualmente de las tareas de búsqueda y rescate. Los equipos internacionales continúan removiendo escombros en los sectores más golpeados por los terremotos.
Desde La Guaira, Exequiel Gallardo, integrante del Grupo USAR de Bomberos de Chile, explicó que la operación entró en una etapa crítica. «Nos quedan los rescates más difíciles y riesgosos», señaló. Según detalló, después de los primeros cinco días las posibilidades de encontrar personas con vida disminuyen drásticamente debido a la deshidratación y a las condiciones extremas en las que permanecen quienes siguen atrapados.
Los rescatistas ahora trabajan en estructuras completamente colapsadas, donde las víctimas podrían encontrarse bajo varios pisos de escombros.
