Héctor Felipe Quilaqueo fue hallado culpable de incendio doloso con peligro común para los bienes. La pena se definirá en una audiencia de cesura.
La Justicia declaró culpable a Héctor Felipe Quilaqueo por el incendio que en enero de 2025 arrasó con unas 70 hectáreas de vegetación nativa y destruyó más de 1.200 metros de alambrados en la zona de Nahuelpan, cerca de Esquel, provincia de Chubut.
El Tribunal Unipersonal consideró acreditado que el hombre inició intencionalmente el fuego en medio de un conflicto territorial y bajo condiciones climáticas extremas, configurando el delito de incendio con peligro común para los bienes.
La sentencia ratificó la teoría impulsada por el Ministerio Público Fiscal y descartó los planteos de la defensa. Uno de los puntos centrales del fallo fue la aplicación del concepto de “dolo eventual”, al entender que Quilaqueo sabía que su accionar podía provocar un desastre de gran magnitud y aun así continuó adelante.
“El imputado no encendió fuego en una estepa desierta sin representarse a quienes podía dañar. Sabía perfectamente quiénes eran sus linderos… el resultado dañoso le era indiferente: contó con la posibilidad del desastre y se resignó a él”, sostuvo el juez Rolón en los fundamentos de la resolución.
Pruebas clave: videos, fotos y una confesión
La investigación permitió reconstruir cómo comenzó el incendio ocurrido el 26 de enero de 2025 en el establecimiento “La Tapera”. Según las pericias, el fuego se inició en una loma seca mediante el uso de un encendedor de butano que posteriormente fue hallado entre las pertenencias del acusado. Además, los especialistas detectaron acumulación intencional de vegetación seca, especialmente neneo y calafate, colocada para alimentar el foco ígneo inicial.
Una de las pruebas más contundentes surgió del teléfono celular del condenado. Los peritos encontraron un video grabado a las 12:57 donde Quilaqueo filmaba a vecinos descargando animales en el sector en disputa. Apenas minutos después, a las 13:31, otra imagen tomada con el mismo teléfono mostraba el fuego recién iniciado sobre una mata de calafate.
La causa también incorporó testimonios clave. Un oficial de policía declaró que mientras el acusado era trasladado de urgencia por las quemaduras sufridas, admitió espontáneamente: “Había hecho una fogata y se me descontroló”. Su propio hijo confirmó además que el hombre llegó gravemente herido a la vivienda familiar repitiendo la misma versión.
Conflicto territorial y condiciones extremas
El tribunal entendió que el incendio ocurrió en el contexto de una disputa territorial entre la comunidad Nahuelpan y una familia vecina en el sector conocido como “Lote irregular 4, Fracción B”.
Horas antes del fuego, las víctimas habían denunciado que Quilaqueo intentó impedir la descarga de animales argumentando que las tierras pertenecían a la comunidad. Según el fallo, el acusado buscó amedrentar a los vecinos y minimizó las condiciones climáticas extremas de aquella jornada, con temperaturas cercanas a los 28 grados, humedad del 15% y ráfagas de viento de hasta 37 kilómetros por hora.
Las condiciones fueron tan adversas que incluso dificultaron el trabajo de los aviones hidrantes durante el operativo.
El tribunal también hizo especial énfasis en el daño ambiental provocado y remarcó que la destrucción del suelo patagónico afecta garantías protegidas por la Constitución Nacional y la Constitución del Chubut.
En cuanto a las graves secuelas físicas sufridas por Quilaqueo —quien padeció quemaduras de tercer grado y pérdida de capacidad pulmonar—, la Justicia entendió que fueron consecuencia directa de su propio accionar al intentar controlar el incendio que había provocado.
Tras el veredicto de culpabilidad, las partes deberán volver a presentarse en una audiencia de cesura donde se debatirá la pena que deberá cumplir el condenado.
