Una alumna de sexto grado de una escuela primaria de Río Gallegos, Santa Cruz, clavó la parte puntiaguda de un compás en el hombro derecho a una compañera durante el recreo. El padre de la víctima presentó una denuncia en la comisaría. Un médico policial constató lesiones de carácter leve.
Una alumna de sexto grado de una escuela primaria de Río Gallegos, Santa Cruz, atacó a su compañera clavándole la parte puntiaguda de un compás en el hombro derecho durante el recreo. El hecho ocurrió el miércoles 9 de septiembre cerca de las 17:12 en el pasillo del primer piso del establecimiento educativo, según consta en la denuncia policial presentada por el padre de la menor damnificada.
Tras el puntazo inicial, la víctima logró arrebatarle el instrumento a su agresora, pero esta continuó pegándole piñas. La escalada se detuvo cuando un compañero intervino para sujetar de las manos a la atacante, quien «continuaba amenazándola» y le advirtió que «la iba a matar». Momentos más tarde, un docente arribó al lugar y logró disuadir el conflicto. Ambas estudiantes fueron trasladadas a la dirección del colegio, donde se convocó de inmediato a sus padres.
Actuaciones y situación actual
Tras formalizar la presentación en sede policial, el padre de la menor damnificada manifestó sentir «temor por la integridad física de su hija» y expresó su «voluntad de instar la acción penal».
Como parte de los procedimientos de rigor, un médico policial de turno examinó a la estudiante afectada y «constató lesiones de carácter leve y extendió el correspondiente certificado médico». El caso quedó en manos de las autoridades competentes para evaluar las medidas institucionales y judiciales que correspondan.
Otro caso en Río Gallegos
Una estudiante de 13 años quedó vinculada a una investigación iniciada a partir de mensajes que habrían generado preocupación por una posible amenaza de tiroteo en el Colegio Secundario de Río Gallegos. El caso derivó en la intervención de autoridades educativas, organismos provinciales y la Justicia, que ahora busca establecer el origen y el alcance de las conversaciones.
La edad de la adolescente es uno de los principales aspectos que analiza la Justicia, ya que determina qué marco legal puede aplicarse. Aunque la estudiante tiene 13 años y no queda comprendida por el nuevo Régimen Penal Juvenil, la investigación continúa para establecer qué ocurrió y si existieron otras personas vinculadas a la situación.
Las actuaciones no apuntan únicamente a determinar quién habría escrito o difundido los mensajes. También buscan reconstruir cómo comenzaron a circular, cuál fue su alcance y si hubo participación, colaboración o intervención de otras personas.
Qué pasa por la edad de la estudiante
El nuevo Régimen Penal Juvenil, establecido por la Ley 27.801, contempla a adolescentes desde los 14 años hasta antes de cumplir los 18. Por lo tanto, una persona de 13 años no queda alcanzada por ese régimen.
Esto modifica el escenario judicial para la adolescente investigada, pero no implica que el caso quede cerrado. La Justicia debe continuar con las medidas necesarias para determinar qué sucedió y establecer si hubo otros involucrados.
La diferencia de edad puede resultar especialmente relevante si, durante la investigación, aparecen otros adolescentes relacionados con los mensajes. Una persona de entre 14 y 17 años podría quedar comprendida dentro del nuevo régimen, mientras que la eventual participación de un adulto abriría otro escenario judicial.
Con información de La Opinión Austral, redactada y editada por un periodista de ADNSUR
