La feria ubicada en Huergo y Los Duraznos, en el límite entre los barrios Máximo Abásolo y San Martín de Comodoro Rivadavia, registró un aumento de vendedores y compradores. Feriantes consultadas señalaron que la actividad se convirtió en una alternativa para generar ingresos en un contexto de falta de empleo.
La feria ubicada en Huergo y Los Duraznos, en inmediaciones de un supermercado y en el límite entre los barrios Máximo Abásolo y San Martín de Comodoro Rivadavia, registró un crecimiento en la cantidad de personas que concurren para vender ropa, artículos usados y otros productos. El movimiento aumentó durante el último tiempo, según relataron feriantes del lugar.
Micaela, una de las vendedoras, afirmó que volvió a la feria recientemente tras haber tenido trabajo durante varios años. Declaró: «Yo ahora vine a vender por la necesidad de que no tengo trabajo y tengo muchas complicaciones para mis hijos. Así que vine a vender a ver si rescato algo para que tengan alimento». También explicó que realiza changas junto con su pareja para generar ingresos.
En la feria se registró la modalidad de trueque, que permite intercambiar prendas por alimentos. Micaela sostuvo: «El trueque es mandarle, vos cambiás ropa casi nueva y eso, y te dan fideos, alimentos». Agregó que la venta varía según el día del mes: «Entre el 5 al 17 o 18, ahí sí se mueve. Después del 20 está muy difícil».
Alicia, otra feriante, indicó que no concurre todos los días y describió un escenario de menor actividad comercial. Declaró: «Está muy mala la situación. Así que yo cuando puedo vengo».
Ángela, quien lleva alrededor de 20 años en la feria, recordó que comenzó cuando la actividad se desarrollaba en otro sector y luego los vendedores se trasladaron a las calles actuales. Norma, otra feriante, vinculó el crecimiento del espacio con la falta de empleo: «El que crezca la feria quiere decir que hay más gente desempleada. Hay muchísimas familias que vienen, y el sustento que logran el día a día para llegar a hacer un guisito o una sopita lo sacan de esta feria».
Según Norma, los viernes la cantidad de vendedores y compradores aumenta considerablemente. También señaló que entre las feriantes existen prácticas de solidaridad: «Tratamos de ayudarnos también, porque hay veces que vemos compañeras… nos compramos entre nosotros».
Las feriantes organizaron una jornada para niños prevista para el viernes 28 de agosto, de 14 a 18, sujeta a las condiciones climáticas. La propuesta incluye la solicitud de donaciones de juguetes, golosinas y alimentos, así como la participación de artistas o animadores. Norma declaró: «Invitamos a todos los niños, los del barrio, los que no son del barrio, que en algún momento visitaron esta feria». También pidieron colaboración para preparar comida y regalos.
