Con temperaturas bajo cero y condiciones cambiantes, especialistas advierten sobre la importancia de planificar el viaje, usar cadenas y conducir con precaución para reducir riesgos en rutas con hielo o nieve.
En épocas de bajas temperaturas, las condiciones climáticas pueden cambiar de forma repentina y volver más compleja la circulación en rutas. En ese contexto, la planificación previa y la preparación del vehículo se vuelven claves para reducir riesgos.
En diálogo con ADNSUR, el instructor de manejo Gabriel Murphy remarcó que “lo primero y más importante es estar preparado para este tipo de condiciones”, lo que implica contar con los elementos necesarios para enfrentar un trayecto con nieve o escarcha.
Uno de los puntos centrales es el uso de cadenas para nieve. “Muchas veces son obligatorias, especialmente en zonas cordilleranas. Tanto Vialidad como Defensa Civil pueden detener el tránsito y exigir su colocación”, explicó. En ese sentido, advirtió que no alcanza con tenerlas: también es fundamental saber cómo colocarlas correctamente.
La planificación del viaje también incluye consultar el estado de las rutas y el pronóstico del tiempo. “Hoy contamos con información inmediata y bastante precisa a través de distintos organismos, y es clave tenerla en cuenta antes de salir”, señaló.
Además, recomendó viajar siempre con el tanque de combustible lleno y con elementos de abrigo. “Aunque el cálculo indique que alcanza para llegar a la próxima estación de servicio, hay que prever posibles demoras. Si el tránsito se corta por un accidente o por condiciones climáticas, es necesario tener combustible suficiente para mantener el vehículo en marcha durante varias horas”, sostuvo.
A la hora de conducir, Murphy subrayó la importancia de mantener una atención constante, ya que las condiciones del camino pueden variar en pocos kilómetros. “La nieve recién caída ofrece cierta adherencia, pero cuando es compactada por otros vehículos, especialmente camiones, se vuelve mucho más resbaladiza”, explicó. También alertó sobre las zonas de sombra, donde el hielo persiste por más tiempo, y sobre los momentos de deshielo, que generan superficies inestables.
Ante este escenario, fue claro: “Si no es absolutamente necesario viajar o no se tiene la experiencia suficiente, lo más recomendable es postergar el traslado”.
Entre los elementos útiles para llevar, mencionó alimentos de rápida ingesta como chocolate, linternas —fundamentales en jornadas con pocas horas de luz— y, si es posible, una pala pequeña para emergencias.
Respecto a la conducción sobre hielo o escarcha, el instructor desmintió uno de los mitos más comunes: “Se suele decir que no hay que tocar el freno, pero no es así. Se puede frenar, la clave está en hacerlo con suavidad y precisión”.
En esa línea, explicó que el control del vehículo debe lograrse principalmente a través del acelerador y el uso adecuado de los cambios. “Hay un hábito bastante extendido de pasar de marcha demasiado rápido. En condiciones de baja adherencia eso puede ser contraproducente”, advirtió.
Por el contrario, recomendó mantener el motor en un rango de revoluciones que permita controlar la tracción. “Si al acelerar el vehículo responde bien y al soltar el acelerador empieza a retener, estamos en el cambio correcto. Eso permite usar menos el freno y tener un mayor control”, detalló.
Este principio, conocido como zona de torque o par motor, resulta fundamental para conducir de manera segura en superficies resbaladizas, donde cada maniobra debe ser progresiva y controlada.
