Un manuscrito realizado para una actividad escolar mostró los gustos, pasatiempos y metas de la adolescente de 14 años, cuyo cuerpo fue hallado en un descampado de Córdoba.
Mientras la investigación por el femicidio de Agostina Vega continúa en Córdoba, un documento escolar permitió conocer aspectos de la vida de la adolescente de 14 años. Se trata de una actividad realizada en el colegio, en la que la joven describió sus gustos, pasatiempos y metas futuras.
El manuscrito fue dado a conocer por uno de sus profesores. Agostina cursaba tercer año en el IPEM 169 Rafael Escuti. Aunque había dejado de asistir a clases semanas antes de su desaparición, en la actividad escolar dejó plasmados detalles de su vida cotidiana.
Entre sus respuestas, indicó que disfrutaba asistir a la escuela para compartir tiempo con sus amigas durante los recreos. Señaló que su comida preferida era el asado, que le gustaba leer cuentos y que tenía predilección por las películas románticas y animadas. También mencionó que uno de sus pasatiempos favoritos era realizar extensiones de pestañas.
Consultada sobre sus objetivos a corto plazo, escribió que deseaba aprobar el año escolar. Cuando le preguntaron qué quería ser cuando fuera grande, respondió que quería convertirse en psicóloga.
Tras el hallazgo de sus restos en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, compañeros y allegados se reunieron para homenajearla. Varios estudiantes destacaron que Agostina era una joven con planes y amistades. “Tenía 14 años y toda una vida por delante”, expresó una de sus compañeras.
Algunos de sus amigos relataron que, cuando dejó de concurrir al colegio, creyeron que había sido trasladada a otra institución. La propia adolescente les había mencionado que atravesaba problemas personales.
Desde el Ministerio de Educación de Córdoba, la inspectora Mónica Benítez indicó que la escuela activó los protocolos correspondientes ante las reiteradas inasistencias. Las autoridades educativas mantuvieron contacto con la madre de la estudiante, quien manifestó que evaluaba cambiarla de establecimiento.
Benítez señaló que Agostina había llegado al colegio en septiembre de 2025 luego de un cambio de domicilio y que, hasta entonces, su trayectoria escolar se había desarrollado con normalidad. “Era una alumna promedio, como cualquier otro estudiante, sin señales que hicieran prever una situación de estas características”, afirmó.
