El río Percy, ubicado en el Valle 16 de Octubre, es un curso de agua clave para la región que combina historia galesa, biodiversidad y opciones recreativas.
El río Percy (o Percey) es mucho más que un curso de agua; es un eje vital que atraviesa el Valle 16 de Octubre en la Patagonia argentina, conectando la geografía, la historia y la producción de la región. Este río, que nace unos 15 km al sur de Cholila, fluye de norte a sur, encajado entre montañas antes de abrirse en un valle amplio donde desemboca en los ríos Corintos y Futaleufú. Con una cuenca de 1093 km² y un caudal medio de 15 m³/s, sus aguas son fundamentales para la vida y el desarrollo agrícola de las localidades de Esquel y Trevelin.
El nombre del río guarda un homenaje a la colonización galesa. Se debe a Percy Wharton, un pionero que llegó en 1886 con el primer contingente que se asentó en el Valle 16 de Octubre tras la expedición de los «Rifleros del Chubut». Wharton construyó en sus márgenes la primera casa de ladrillos de la colonia, bautizada como Ty Coch (Casa Colorada). Con el tiempo, los pobladores comenzaron a identificar el curso de agua simplemente como «el río de Percey», nombre que se acortó hasta su forma actual. Curiosamente, Wharton terminó abandonando la zona años después para dedicarse a la minería de oro en Australia.
A solo 15 kilómetros de Esquel se encuentra la comunidad de Alto Río Percy, un paraje que conserva tradiciones invaluables en una zona de transición entre la estepa y el bosque andino patagónico. Aquí, el paisaje está dominado por montañas como el Cerro La Torta y una vegetación exuberante. Una de las joyas turísticas más recientes es la Micosenda, inaugurada oficialmente en 2025 en el establecimiento «La Laurita». Se trata de un sendero interpretativo de 2,85 km con cinco estaciones temáticas que permiten descubrir el mundo de los hongos. Durante el otoño, el bosque se llena de especies como el hongo de pino, cola de pavo y el bejín perlado, mientras que en primavera aparecen las famosas morillas y el llao llao.
Para quienes buscan desafíos físicos, el sendero a la Piedra La Aguja es una parada obligatoria. Se trata de una imponente formación rocosa de 50 metros de altura que ofrece vistas panorámicas del ecosistema regional. El trayecto permite observar flora típica de ambientes valdivianos como líquenes y musgos, además de una gran diversidad de aves que anidan en la zona.
El río es también un destino predilecto para los pescadores. Se lo considera un río de tipo freestone, ideal para la pesca con moscas secas, donde predominan los salmónidos introducidos como la trucha arcoíris y la trucha marrón, aunque también alberga especies nativas como el bagre de torrente (Hatcheria macraei). Sin embargo, el ecosistema enfrenta desafíos. Estudios del CONICET han advertido sobre el incremento de nutrientes y la pérdida de estabilidad en las riberas debido a la actividad humana. En sectores cercanos a Trevelin, se han emitido alertas en el pasado indicando que el agua podría presentar niveles de contaminación que la hacen no apta para fines recreativos en ciertos tramos urbanizados.
Para quienes deseen visitar el río Percy de forma recreativa y gratuita, el acceso más común es bajando antes del «Puente de Fierro», camino al Parque Nacional Los Alerces, a unos 15 minutos en auto desde Esquel. Es un lugar ideal para caminar por la orilla, tomar mates y disfrutar del silencio, aunque se recomienda llevar calzado cómodo ya que la bajada es natural y no cuenta con servicios de proveeduría. Actualmente, el gobierno provincial trabaja en el mantenimiento y enripiado del acceso 27 para garantizar una circulación más segura para los turistas y residentes.
