La mastóloga Gabriela Cimato detalló en una entrevista los métodos de detección temprana, los tratamientos disponibles y el derecho a la reconstrucción mamaria en Argentina.
Detectar el cáncer de mama en forma temprana puede modificar de manera significativa el pronóstico de la enfermedad. Así lo explicó la Dra. Gabriela Cimato, mastóloga y especialista en tocoginecología, durante una entrevista con Ahora en Comodoro por ADNSUR, en el marco del mes de prevención del cáncer de mama.
La especialista remarcó que la mamografía permite identificar lesiones de menos de un centímetro, incluso antes de que puedan ser palpadas por la propia paciente o por un médico.
“Tenemos la posibilidad de detectar el cáncer apenas se inicia. Esto es con una mamografía”, explicó Cimato, y destacó que se trata del método que permite realizar un diagnóstico temprano incluso antes de que aparezcan signos que puedan detectarse mediante la palpación.
La importancia de la mamografía
Según explicó la especialista, cuando no existen antecedentes familiares, las sociedades médicas recomiendan realizar una primera mamografía a los 35 años y luego, a partir de los 40, una vez al año.
En caso de antecedentes familiares, la indicación puede modificarse. Cimato señaló que, por ejemplo, si una madre tuvo cáncer de mama a los 40 años, la hija debería comenzar sus controles aproximadamente diez años antes.
Por eso, consideró fundamental conocer los antecedentes familiares tanto de la rama materna como paterna, incluyendo qué tipo de cáncer tuvo cada familiar y a qué edad fue diagnosticado.
También aclaró que no solamente debe prestarse atención al cáncer de mama. Entre los antecedentes que pueden ser relevantes mencionó el cáncer de ovario, el cáncer de mama bilateral y los casos de cáncer de mama en hombres.
9 de cada 10 pacientes sobreviven si se detecta a tiempo
Cimato destacó que el diagnóstico temprano permite mejorar considerablemente las posibilidades de sobrevida.
“Una de cada ocho mujeres en toda su vida va a tener cáncer de mama”, explicó. Sin embargo, remarcó que cuando la enfermedad es detectada tempranamente, “nueve de cada diez van a sobrevivir a ese cáncer”.
La especialista también señaló que más del 97% de los casos detectados en lesiones pequeñas, ya sea mediante mamografía o cuando recién comienzan a palparse, son curables.
En ese sentido, llamó a no dejar de realizar los controles por no tener antecedentes familiares. Según explicó, alrededor del 70% de los cánceres de mama se presentan en mujeres que no tienen antecedentes familiares relacionados con la enfermedad.
Conocer las mamas y consultar ante cualquier cambio
Además de los estudios médicos, Cimato recomendó que las mujeres conozcan sus propias mamas desde jóvenes.
“Lo que siempre les digo es conocer su cuerpo, conocer sus mamas desde jóvenes”, señaló.
La especialista aconsejó observar cambios en la piel, los pezones, la forma o la aparición de bultos, hundimientos o modificaciones en la coloración.
También explicó que puede realizarse una revisión después de la menstruación, cuando existen menos cambios hormonales que puedan dificultar la evaluación.
El objetivo, aclaró, no es generar preocupación permanente, sino reconocer qué es normal para cada cuerpo y consultar ante cualquier modificación.
No todos los cánceres de mama se tratan igual
Cimato explicó que el tratamiento depende de distintos factores, entre ellos el momento en que se realiza el diagnóstico, el tamaño del tumor y si existe compromiso de los ganglios de la axila.
Las alternativas pueden incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia y hormonoterapia, dependiendo de las características de cada caso.
“Ya no a todo el mundo se le hace quimioterapia”, explicó la especialista, y destacó que actualmente existen tratamientos cada vez más dirigidos y adaptados al tipo de tumor y a las características de cada paciente.
También resaltó los avances en las técnicas quirúrgicas y la posibilidad de realizar cirugías oncoplásticas, que buscan reducir las secuelas del tratamiento.
Reconstrucción mamaria: un derecho
La especialista recordó además que las pacientes que deben someterse a una mastectomía tienen derecho a la reconstrucción mamaria.
“Hoy en Argentina es ley: toda paciente que se va a realizar una mastectomía, tenga o no obra social, tiene derecho a que se le reconstruya la mama”, afirmó.
Cimato explicó que la reconstrucción puede realizarse mediante distintos métodos y remarcó que el impacto de la enfermedad no es solamente físico.
“La calidad de vida” y el impacto psicológico también deben ser considerados, sostuvo, al mencionar aspectos como la imagen corporal, la vida sexual y la relación con el propio cuerpo.
Los controles después del tratamiento
Una vez finalizada la etapa inicial del tratamiento, los controles continúan. Según explicó Cimato, durante los primeros cinco años suelen realizarse controles más frecuentes, aproximadamente cada seis meses y en conjunto con el oncólogo y el mastólogo.
Después de ese período, de manera general, los controles pasan a ser anuales, como ocurre con las pacientes que realizan sus controles habituales.
La especialista también destacó que los avances médicos permitieron reducir la agresividad de muchos tratamientos. “Cuanto más temprano diagnostiquemos, menos agresivos vamos a ser con los tratamientos”, explicó.
El acompañamiento también es parte del proceso
Finalmente, Cimato destacó el papel de la familia, los afectos y los compañeros de trabajo durante el diagnóstico y el tratamiento.
Consideró importante preguntar a cada paciente cómo quiere ser acompañada, ya que el modo de ayudar puede variar de una persona a otra.
También mencionó el trabajo de organizaciones como Cabín, que brindan acompañamiento a pacientes y familiares mediante actividades, asesoramiento y apoyo psicológico.
La especialista dejó así un mensaje central: el diagnóstico de cáncer de mama no significa necesariamente dejar de lado la vida cotidiana. Con detección temprana y tratamientos adecuados, las posibilidades de superar la enfermedad son altas y los avances médicos permiten abordajes cada vez más personalizados.
