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La obra «Olmedo somos todos» recupera la figura del humorista y explora los límites entre ficción y realidad

La dramaturga Florencia Aroldi presentó en Ronda de Escritores su obra inspirada en Alberto Olmedo, que indaga en la improvisación, la ruptura de la cuarta pared y la tensión entre realidad y representación.

La dramaturga Florencia Aroldi contó en Ronda de Escritores cómo surgió su obra inspirada en Alberto Olmedo, construida a partir de una pregunta por los límites entre la realidad, la ficción y la representación. El proyecto toma como punto de partida la capacidad del humorista para improvisar, romper la cuarta pared y mostrar aquello que ocurría detrás de escena.

«Cuando empecé a escribir Olmedo, tuve en cuenta esto que mencionás, el tema de que él era un gran improvisador y que estiró lo que es el límite de la ficción, mostraba el detrás de escena», explicó Aroldi en +Perfil. Esa característica terminó convirtiéndose en una de las claves de la obra.

Un hombre convencido de ser Olmedo

«Hay una disputa todo el tiempo entre la realidad, la ficción, y bueno, no quiero spoilear, pero va ganando el terreno del teatro», adelantó la autora. La historia presenta a un hombre convencido de que es Alberto Olmedo y que, después de escribir un graffiti con la frase «Yo Olmedo», debe cumplir una probation que lo lleva al consultorio de una psiquiatra.

La tensión aparece cuando la profesional intenta demostrarle que no es quien cree ser. «Va ganando el terreno del teatro», explicó Aroldi sobre un juego en el que el protagonista sostiene, a su vez, que la psiquiatra también es un personaje y que ambos forman parte de una obra.

Un actor que vuelve presente a Olmedo

«Siendo alguien que se parece a Olmedo y no es, el público dice: acá está Olmedo, está muy presente», señaló Aroldi sobre Manuel Longueira, el actor elegido para interpretar al protagonista. La dramaturga ya había trabajado con él en Préstame tu sueño y encontró en su parecido físico y en determinados rasgos de su humor una vía para recuperar la presencia escénica de Olmedo.

La primera función se realizó en el Portón de Sánchez y confirmó, según la autora, ese efecto buscado. «El público dice: acá está Olmedo», contó, aun cuando la obra juega precisamente con la idea de que quien está sobre el escenario no es realmente el humorista.

El humor de otra época bajo la mirada actual

«Encontré una frase que dice ‘no me saque de época'», relató Aroldi al abordar las críticas que hoy pueden hacerse sobre algunos de los contenidos televisivos asociados a Olmedo. La dramaturga explicó que incorporó esa expresión como una forma de trabajar la tensión entre la sensibilidad contemporánea y un humor producido en otro contexto histórico.

«Cada vez que la licenciada de showbiz le dice ‘no sea grosero’ o ‘ese humor’, él dice ‘no me saque de época'», señaló. Para Aroldi, la frase no busca borrar las discusiones actuales, sino incorporar dentro de la propia obra el conflicto entre distintas maneras de mirar aquellos materiales.

«Olmedo somos todos»

«¿Usted es argentina? Sí. No parece. Olmedo somos todos», citó Aroldi al recordar uno de los momentos centrales de la obra. La frase aparece cuando la psiquiatra le asegura al protagonista que nunca fue ni será Alberto Olmedo.

Para la autora, «Olmedo somos todos» resume una capacidad del humorista para reunir frente a la pantalla públicos muy diferentes. «En una misma hora nos hacía reunir a gente de distintas clases sociales, de distintas creencias, de distintos cuadros de fútbol. Y había algo que nos atraviesa a todos y es común», explicó.

La vigencia de sus personajes

«Hay una vigencia», reconoció Aroldi cuando Osvaldo Quiroga recordó algunos personajes y situaciones sociales que aparecían en los programas de Olmedo. Entre ellos, mencionó al cadete que reclamaba un aumento de sueldo frente a un patrón escandalizado por el pedido.

La autora encuentra en esos personajes algo más que una referencia nostálgica. «Hay una vigencia», insistió sobre figuras que exponían contradicciones sociales, relaciones laborales y dobles discursos que todavía resultan reconocibles.

«No me saque de época», vuelve a funcionar así como una de las claves de la propuesta. Aroldi utiliza a Olmedo no solo para recuperar una figura central del humor argentino, sino también para poner en escena las tensiones entre memoria, contexto histórico, crítica social y los límites cambiantes de la ficción.

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