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Docente denunciado por violencia de género volvió a dar clases en la UNPSJB

Mariela Flores Torres, una de las denunciantes, afirmó que la cesantía de Bruno Sancci fue anulada por la Justicia Federal por vicios de procedimiento. Sostuvo que se ordenó un nuevo sumario que nunca se realizó y que los plazos procesales vencieron.

La reincorporación de un docente denunciado por violencia y discriminación de género volvió a generar cuestionamientos dentro de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).

Mariela Flores Torres, docente de la institución y una de las personas que participó de la denuncia presentada en 2019 contra Bruno Sancci, explicó en Actualidad 2.0 cómo se llegó a la restitución del cargo.

Según su relato, la situación tiene un punto central: la Justicia Federal cuestionó la forma en que se llevó adelante el sumario que terminó con la cesantía del docente en 2022, pero no se pronunció sobre los hechos de violencia de género denunciados. “No lo reincorporaron porque se haya demostrado que es inocente -aclaró-, sino porque la jueza federal dijo que no fue notificado en forma adecuada cuando lo cesantearon”.

Flores Torres recordó que la denuncia fue presentada el 24 de junio de 2019 por un grupo de graduadas, docentes y estudiantes. Habían sistematizado, según explicó, situaciones ocurridas entre los años 2002 y 2018 y que las denunciantes identificaban como violencia y discriminación por razones de género. “Éramos un grupo de graduadas, docentes y estudiantes que habíamos sistematizado una serie de inconductas vinculadas con violencia y discriminación en razón de género”, señaló.

La particularidad, según relató, fue que las denuncias provenían de personas de distintas sedes de la universidad, no solo de Trelew, donde ella se desempeña, sino también “de Comodoro Rivadavia, porque habían sufrido el mismo tipo de violencia”, sostuvo.

Las denunciantes optaron inicialmente por la vía administrativa. “Esperábamos tener justicia en el ámbito donde habíamos sido violentadas, es decir, en la universidad”, explicó la mujer. Durante la tramitación del sumario, Sancci fue separado preventivamente de su cargo. En 2022, finalmente, la universidad dispuso su cesantía.

Qué cuestionó la Justicia

La cesantía fue recurrida por Sancci ante la Justicia Federal, que interviene en cuestiones vinculadas con las universidades nacionales. De acuerdo con la explicación de Flores Torres, las resoluciones judiciales detectaron vicios en el procedimiento administrativo.

Uno de los puntos señalados fue la notificación de la cesantía. “El juzgado federal de Comodoro Rivadavia dijo que Bruno Sancci se entera que había sido cesanteado por las redes sociales, por los medios, y no por haber sido notificado previamente por parte del sumariante”, relató.

Según Flores Torres, la Justicia entendió que había irregularidades en la instrucción y ordenó que se realizara un nuevo sumario. Pero hizo una distinción que, para la denunciante, resulta determinante: “No expidió sobre la cuestión de fondo, o sea, la violencia de género”. El nuevo procedimiento, según afirmó, no llegó a realizarse. “Nunca se volvió a investigar a Sancci en la universidad”, sostuvo. A su entender, las distintas autoridades universitarias no condujeron el proceso dentro de los tiempos correspondientes y los plazos terminaron venciendo.

La reincorporación y los nuevos episodios

La mujer explicó por qué Sancci regresó a las aulas. “Vuelve a la universidad porque se vencieron los plazos procesales y no porque sea inocente”, afirmó. La entrevistada también relató nuevos episodios posteriores a la reincorporación. Dijo que el 28 de abril denunció una situación ante la Comisaría de la Mujer y que se dispuso una restricción de acercamiento por 30 días.

También mencionó un episodio ocurrido el 29 de junio en la sede Trelew, cuando, según su relato, Marco Fattorello se presentó en el lugar junto a Sancci. Ella sostuvo que Fattorello retiró un cartel que reclamaba que se investigara al docente y que luego identificó públicamente a algunas de las denunciantes. “Él lo arrancó al cartel. Yo le pedí que no lo haga, que lo deje o que me lo devuelva. Hubo un forcejeo, casi me hace caer”, relató. Según agregó, volvió a realizar una denuncia, aunque señaló que la medida de restricción no pudo ser notificada a Fattorello porque no reside en la provincia.

“Yo así tengo que venir a dar clases”

Explicó que cuando ocurrieron los primeros hechos que integraron la denuncia, en 2002, ella era estudiante y tenía 22 años. Cuando se presentó la denuncia colectiva, ya era docente de la Universidad. La docente cuestionó además el impacto que tuvo el conflicto sobre las denunciantes y destacó que varias continuaron sus carreras académicas. “Nosotras, aun cuando él estaba y nos violentaba, seguíamos haciendo lo posible por estudiar”, afirmó.

Actualmente, dijo, es docente concursada. También cuestionó que Sancci, según su afirmación, no haya concursado los cargos que ocupa. Finalmente, aseguró que el conflicto continúa afectando su vida cotidiana dentro de la universidad. Relató que mientras realizaba la entrevista frente a la sede Trelew, Sancci salió del edificio y permaneció observándola antes de retirarse.

“Yo así tengo que venir a dar clases a la universidad de Trelew”, dijo.

La “doble vara” con que se mide a las mujeres

Hacia el final de la entrevista, Flores Torres planteó lo que considera una diferencia en el tratamiento de los casos de violencia de género y puso como ejemplo la situación de una docente de una escuela secundaria de Trelew que, según relató, había sido denunciada por un presunto abuso en el ámbito escolar. La mujer fue detenida, permaneció dos años privada de su libertad y llegó a juicio, pero finalmente fue absuelta porque, según explicó, no pudo demostrarse el hecho denunciado. “Tuvo que vender su casa para poder pagar la defensa”, sostuvo.

A partir de ese caso, la docente de la UNPSJB cuestionó lo que definió como una “doble vara” frente a las denuncias. En relación con Sancci, sostuvo que durante años se presentaron elementos ante la Universidad pero que finalmente regresó a las aulas luego de que el procedimiento administrativo fuera cuestionado y no se concretara un nuevo sumario.

Y cerró con una reflexión sobre el impacto que, según su mirada, tiene esta situación sobre las denunciantes: “Venir a la universidad a dar clases con alguien que te violenta constantemente y que nadie te proteja, es un riesgo para nosotras y para las futuras generaciones”.

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