El director del Barcelona Supercomputing Center, Mateo Valero Cortés, dialogó sobre soberanía tecnológica, el rol de Europa y América Latina en el mapa global de la supercomputación y la inteligencia artificial.
El director del Barcelona Supercomputing Center (BSC), Mateo Valero Cortés, ofreció una entrevista en la que abordó la situación global de la supercomputación, la soberanía tecnológica y el rol de Europa y América Latina. Valero es Doctor Ingeniero en Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Cataluña, profesor e investigador en Arquitectura de Computadores de esa casa de estudios y dirige el BSC, que operó con un presupuesto superior a los 140 millones de dólares.
Consultado sobre la decisión de alojar la supercomputadora MareNostrum en una antigua capilla religiosa, Valero explicó que el objetivo era superar las pruebas Top 500, que clasifican el rendimiento de los supercomputadores a nivel mundial. “No había absolutamente ningún otro sitio disponible en la universidad con las dimensiones necesarias”, afirmó. El profesor señaló que la ubicación generó anécdotas, como la visita del escritor Dan Brown, quien se inspiró para su novela “Origen”. También mencionó que su madre, “extremadamente religiosa”, dejó de hablarle por un mes, aunque aclaró que el lugar estaba desacralizado y funcionaba como aula.
En cuanto a la soberanía tecnológica, Valero sostuvo que “sin chips no hay paraíso”. Afirmó que la capacidad de cómputo, el volumen de datos y el dominio de herramientas de inteligencia artificial (IA) definen la soberanía de una nación. “Si nos cortan el grifo, estamos completamente perdidos”, declaró. Sobre la disputa entre Estados Unidos y China, señaló que los asiáticos manejan tecnología de 7 y 5 nanómetros frente a los 3 occidentales. Mencionó que visitó la supercomputadora LineShine en Shenzhen, “cien por ciento china”.
Respecto a Europa, Valero afirmó que “necesita aplicar un giro radical”. Sostuvo que el principal obstáculo es la falta de unión y de liderazgo político. “Hay una alarmante falta de liderazgo de una clase política dirigente que simplemente no entiende la gravedad estratégica de la supercomputación ni de diseñar nuestra arquitectura de chips”, declaró. Consideró que es una “fantasía” desarrollar una IA ética sin control físico del hardware.
Valero afirmó que diseñar chips desde cero en Europa es “enteramente viable” y que ya ocurre en Cataluña mediante el concepto de “hardware libre” basado en la arquitectura RISC-V. Comparó esta herramienta con Linux para los sistemas operativos. “Solo necesitamos voluntad gubernamental firme y unida para planificarlo”, sostuvo.
Consultado sobre la competencia con Intel o Nvidia, Valero señaló que “fabricar el núcleo del procesador es apenas la punta del iceberg”. Destacó que RISC-V cuenta con investigadores en todo el mundo programando mejoras. “Te firmo que en menos de diez años los procesadores RISC-V van a arrasar y conquistarán el dominio total del mercado”, aseguró.
En relación a América Latina, Valero mencionó que impulsó la Red Iberoamericana de Supercomputación (RIS), que integró a Argentina, Brasil, México, Uruguay, Colombia, Chile y Costa Rica. Sostuvo que “el grueso de los Estados latinoamericanos destina partidas presupuestarias insignificantes para formar recursos humanos”. Afirmó que la clase política no advierte que su “nivel de subordinación y esclavitud tecnológica se multiplicará”.
Al comparar las realidades de la región, Valero dijo que Argentina “supo diagramar y montar una computadora con parámetros de eficiencia muy loables (Clementina XXI, 2022)”, pero no logró cimentar un ecosistema de investigaciones anexas. Señaló que Brasil tiene una “constancia histórica” y que México busca sumarse con su red Coatlicué. Sobre el resto del mapa, afirmó que “carecen por completo de la más mínima infraestructura”.
Finalmente, sobre la posibilidad de crear una IA que no domine a la humanidad, Valero afirmó que “toda tecnología clave tiene un doble uso”. “Confío plenamente en que, como humanidad, hallaremos el buen camino para forjar una IA ética, amigable, controlable y verdaderamente cooperativa”, concluyó.
