La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Desregulación que conduce Federico Sturzenegger, argumenta que la norma genera barreras comerciales y estigmatiza a la industria alimentaria.
El Gobierno de Javier Milei avanza en la redacción de un proyecto de ley para derogar la Ley de Etiquetado Frontal (N° 27.642), conocida como la ley de los «octógonos negros», que desde 2022 obliga a los alimentos y bebidas procesados a exhibir sellos de advertencia cuando superan ciertos límites de azúcares, grasas, sodio y calorías.
La iniciativa es impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger, quien sostiene que la normativa vigente «estigmatiza» a los productos de la industria alimenticia y genera «barreras paraarancelarias» que dificultan el comercio internacional de alimentos argentinos. Según pudo reconstruir Infobae, el proyecto ya está siendo evaluado por las áreas técnicas del ministerio y sería girado al Congreso en las próximas semanas.
Desde el Ejecutivo nacional consideran que la ley vigente «vulnera la buena fe comercial» de las empresas alimenticias y que los sellos negros «confunden al consumidor» en lugar de informarlo. Además, señalan que la normativa argentina es más restrictiva que los estándares internacionales recomendados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), según consignó La Nación.
El gobierno de Milei ya había mostrado señales de querer modificar esta ley. A principios de 2025, mediante el Decreto 1084/2024, se eliminó la prohibición de incluir personajes infantiles y figuras animadas en los envases de productos con sellos, un cambio que en ese momento fue rechazado por organizaciones de consumidores y especialistas en salud.
La posible derogación generó un fuerte rechazo entre entidades científicas y organizaciones de defensa del consumidor. La Sociedad Argentina de Cardiología y la Sociedad Argentina de Pediatría ya habían manifestado su respaldo a la ley de etiquetado frontal durante su implementación, señalando que los octógonos negros son una herramienta eficaz para reducir el consumo de sustancias nocivas y combatir la obesidad infantil y las enfermedades crónicas no transmisibles.
Según datos del Ministerio de Salud recopilados durante la vigencia de la norma, Argentina registra una de las tasas más altas de obesidad infantil de la región, con aproximadamente 4 de cada 10 niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad. Las organizaciones sanitarias advierten que eliminar los sellos podría ser un retroceso en materia de salud pública y derecho a la información de los consumidores.
Desde el sector empresarial, en cambio, celebraron la iniciativa. La Unión Industrial Argentina (UIA) y otras cámaras del sector alimenticio habían planteado en reiteradas oportunidades que la ley de octógonos negros generaba «costos operativos» para las empresas por la necesidad de rediseñar envases y reformular productos para evitar los sellos. Además, advirtieron que las exportaciones argentinas de alimentos enfrentaban trabas comerciales en mercados donde los octógonos negros no existen como estándar, según reflejó Página 12.
La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) también había solicitado revisiones a la norma, argumentando que el etiquetado frontal argentino era más estricto que el de países como México o Chile, donde los sistemas de sellos de advertencia llevan más tiempo implementados.
Hasta el momento, ni el Ministerio de Salud ni la Secretaría de Comercio se pronunciaron oficialmente sobre el proyecto. La iniciativa deberá ser tratada en el Congreso Nacional, donde el oficialismo no cuenta con mayoría propia, por lo que su eventual sanción requerirá de negociación política con los bloques opositores. El Litoral reportó que algunos diputados de la oposición ya anticiparon su rechazo a cualquier modificación que debilite la ley vigente.
