Mientras la Patagonia aparece como uno de los territorios con mayor potencial para abastecer la demanda de la inteligencia artificial, la provincia no tiene cómo transportar la electricidad que genera ni suficientes industrias para consumirla.
Mientras la inteligencia artificial redefine el mapa mundial de las inversiones energéticas y la Patagonia aparece como uno de los territorios con mayor potencial para abastecer esa demanda, Chubut sigue atrapada en un problema que arrastra desde hace casi dos décadas: genera electricidad, pero no tiene cómo transportarla ni suficientes industrias para consumirla.
Según el análisis que realizó EconoJournal sobre los informes de CAMMESA, durante marzo de 2026 el sistema eléctrico argentino registró el mayor nivel de curtailment (pérdidas de inyección de energía por falta de transporte eléctrico). Desde 2020, unos 91.580 MWh de energía eólica y solar dejaron de inyectarse al Sistema Argentino de Interconexión por falta de capacidad de transporte.
Aunque Cuyo encabezó las restricciones ese mes, la Patagonia continúa siendo una de las regiones más afectadas y durante siete meses consecutivos, lideró las pérdidas de despacho por saturación de las líneas de alta tensión.
Según explicaron especialistas del sector, el curtailment en la generación eólica y solar también tiene un componente estacional que se explica por las condiciones climáticas y el consumo. Por los límites en las redes de transporte eléctrico en el país, en primavera y verano hay una mayor pérdida en la generación solar y en otoño e invierno, en los parques eólicos.
Sin embargo, la problemática también responde a un déficit estructural que tiene que ver con la escasa demanda industrial en origen. “La principal restricción es la falta de la infraestructura de transporte, por esta razón es que se vuelve más importante el consumo local de energía. Utilizar la energía donde se genera y reducir la dependencia sobre nuevas líneas demuestra que hacen falta políticas de desarrollo”, dijo un especialista local.
Chubut posee uno de los mejores factores de carga eólicos del planeta, pero una parte de esa energía simplemente no llega al mercado porque la infraestructura quedó chica.
Durante los últimos meses, el gobernador Ignacio Torres realizó distintas presentaciones ante inversores y aseguró que la provincia podría convertirse en un polo para ‘data centers’ e industrias vinculadas a la inteligencia artificial y celebró la inclusión de nuevas obras dentro del Plan Nacional de Transporte Eléctrico, entre ellas la estación transformadora de 500 Kv para Comodoro Rivadavia y la nueva línea Puerto Madryn-Choele Choel-Bahía Blanca, infraestructura considerada indispensable para aumentar la capacidad de generación renovable provincial.
También anunció la construcción de la estación transformadora de Sarmiento, una inversión superior a los 12.000 millones de pesos destinada a fortalecer el sistema regional.
Sin embargo, buena parte de esos potenciales proyectos renovables continúa en etapa de anuncios, planificación o futura licitación. Mientras tanto, la capacidad disponible sigue siendo insuficiente para habilitar nuevos parques eólicos y permitir que la provincia aproveche plenamente su caudal energético.
En los últimos meses, la posibilidad de que Argentina se convierta en un polo para la instalación de centros de datos de inteligencia artificial volvió a tomar fuerza. Las condiciones excepcionales del país en cuanto a la disponibilidad de energías renovables y las grandes extensiones de territorio, despiertan interés dentro de los gigantes tecnológicos que buscan energía abundante, confiable y de bajo costo.
Hace ocho meses OpenAI, la empresa creadora del Chat GPT, y Sur Energy -que opera en el sector de infraestructura y energía-, firmaron una carta de intención para la instalación de un centro de datos de inteligencia artificial en la Argentina, con una inversión de hasta US$ 25 mil millones.
A pesar de que no se conocieron avances concretos sobre el proyecto, según contó esta semana Infobae, el gigante automotriz Tesla podría ser otro grande interesado en desembarcar en el país para construir data centers, y puntualmente habría un proyecto que podría desarrollarse con YPF en Neuquén.
“Hubo algunas reuniones con representantes del gobierno de Rolando Figueroa y se afinó la locación: se trabaja para que sea en el departamento de Confluencia, en la línea de localidades cercanas al río Limay, límite con Río Negro. Se vieron terrenos en Senillosa y Arroyito, esta última más cercana a El Chocón y la idea es hacer una suerte de parque industrial para la actividad. En el norte de ese departamento están Tratayén, uno de los extremos del Gasoducto Perito Moreno (ex GPNK) y Añelo, la localidad que es corazón de Vaca Muerta. El acceso cercano a gas está asegurado”, adelantó una fuente neuquina.
Tesla mantuvo una reunión con el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, donde, según información oficial, analizaron oportunidades de trabajo conjunto en movilidad eléctrica, infraestructura energética y nuevas tecnologías. La intención de la petrolera sería sumar tecnología para ampliar la red de cargadores eléctricos en estaciones de servicio.
Pero, además, según trascendió, el presidente de la petrolera habría anticipado: “Estamos mirando data centers. Tuve una reunión de dos horas -con directivos de Tesla- viendo cómo buscábamos traerlos del Norte y hacerlos en la Argentina. Lo que nosotros estamos viendo es cómo transformar la energía de YPF en la electricidad que necesitan esos proyectos”.
Mientras tanto, Chubut aún no tuvo novedades concretes respecto al anuncio que había hecho el gobernador Torres durante el Argentina Week 2026, en donde aseguró que la empresa tecnológica Amazon estaba analizando la posibilidad de instalar data centers en la región.
La transición energética argentina ya dejó en claro que el recurso natural, por sí solo, no alcanza. El país incorporó miles de megavatios renovables, pero ahora el desafío pasa por acompañar ese crecimiento con infraestructura, almacenamiento, industrias y planificación.
Para Chubut, esa discusión adquiere una dimensión todavía mayor. La provincia no necesita demostrar que tiene recursos, lo que todavía está pendiente es generar alternativas que permitan la instalación de industrias y construir las condiciones para que la energía deje de perderse por la falta de líneas y se convierta, finalmente, en una verdadera oportunidad de desarrollo económico.
