Un análisis plantea interrogantes sobre la cohesión estatal y el valor simbólico de las copas del mundo ante el deterioro institucional en Argentina.
Un análisis reciente aborda la situación institucional en Argentina, describiendo la percepción de un funcionamiento estatal que, pese a la actividad formal de sus órganos, carecería de un principio organizador colectivo. El texto señala que la improvisación y las contradicciones entre funcionarios de distintos niveles se habrían naturalizado, y que la dirigencia política administraría la percepción de un país en lugar de un proyecto nacional.
El análisis plantea una pregunta hipotética sobre el destino de los títulos mundiales de fútbol obtenidos por Argentina en caso de una desintegración estatal. Se menciona que, a diferencia de casos históricos como Yugoslavia o la URSS, que no poseían copas mundiales, la existencia de estos trofeos generaría un problema de soberanía metafísica. Se especulan escenarios en los que distintas regiones o entidades reclamen la custodia de los títulos, y se sugiere que la FIFA enfrentaría un dilema jurídico ante la fragmentación de un Estado que ganó mundiales.
El texto concluye que las copas del mundo funcionan como símbolos de unidad nacional y que su posible reparto evidenciaría la desaparición de la noción de responsabilidad pública y continuidad histórica entre las élites.
