Santiago Bausili ratificó que no habrá cambios en las restricciones cambiarias para compañías ni medidas generales para deudores en mora. El foco sigue puesto en acumular reservas y sostener el esquema monetario.
El Banco Central de la República Argentina dejó en claro que, al menos en el corto plazo, no habrá modificaciones sustanciales en el régimen cambiario que afecta a las empresas. Durante una conferencia de prensa, su presidente, Santiago Bausili, aseguró que la entidad se siente “cómoda” con el esquema actual y descartó avanzar en una flexibilización del denominado cepo corporativo.
La definición implica que las compañías seguirán sin poder acceder libremente al mercado oficial para atesorar divisas, aunque mantendrán la posibilidad de operar en los segmentos financieros. Según explicó el funcionario, los movimientos vinculados al comercio exterior ya fueron normalizados, al igual que el giro de utilidades correspondientes a balances recientes, lo que —sostuvo— debería contribuir a destrabar decisiones de inversión.
En ese marco, también continuará vigente la llamada “restricción cruzada”, que impide operar simultáneamente en el mercado oficial y en los financieros por un período determinado. Para el Central, este esquema no limita el manejo de liquidez en dólares, sino que obliga a elegir el canal de operación.
Detrás de esta postura aparece un condicionante clave: el compromiso asumido con el Fondo Monetario Internacional para fortalecer las reservas. La autoridad monetaria busca cumplir con la meta de acumulación de divisas, luego de incumplimientos en revisiones anteriores. En ese sentido, Bausili indicó que el organismo ya avanzó en compras significativas durante el año, aunque el desafío pasa por sostener ese nivel de reservas netas hacia adelante.
Por otro lado, el Central también descartó impulsar medidas regulatorias para facilitar refinanciaciones masivas de deudas, a pesar del incremento de la mora en los últimos meses, especialmente entre familias. Desde la conducción consideran que el sistema financiero tiene la solidez suficiente para absorber ese deterioro sin riesgos sistémicos.
En esa línea, remarcaron que la responsabilidad de gestionar los créditos en situación irregular recae en cada entidad bancaria. Según los datos oficiales, la mora habría alcanzado un punto máximo entre marzo y abril, y se espera que comience a estabilizarse en paralelo a una eventual recuperación de la actividad económica.
Otro de los puntos abordados fue el debate sobre los créditos en dólares para quienes no generan ingresos en esa moneda. Bausili evitó anticipar cambios y recordó que ese marco está definido por ley, aunque dejó abierta la posibilidad de discutirlo en una etapa futura, una vez consolidado el proceso de saneamiento del balance del Banco Central.
En materia internacional, el funcionario confirmó que el Gobierno prevé renovar el acuerdo de swap con China, vigente desde hace más de una década. Según explicó, las conversaciones están avanzadas y no se esperan modificaciones en las condiciones actuales.
Finalmente, el equipo económico ratificó que avanzará con cautela en la remonetización de la economía. La estrategia apunta a que la expansión de la base monetaria acompañe la demanda de dinero, sin generar presiones adicionales. Las proyecciones oficiales indican que los principales agregados monetarios se mantendrán relativamente estables en relación con el tamaño de la economía.
De este modo, el Banco Central busca sostener un delicado equilibrio: mantener bajo control la emisión, acumular reservas y evitar movimientos bruscos en el mercado cambiario, en un contexto donde la recuperación económica todavía aparece como incipiente.
