El Tribunal Oral Federal de San Juan condenó a diez años de prisión a tres integrantes de la comunidad romaní por captar, someter y obligar a casarse a una adolescente de 13 años. El fallo incluye una reparación económica de 75 millones de pesos para la víctima.
La Justicia de San Juan condenó a una familia de la comunidad gitana por captar y someter a una adolescente de 13 años a un matrimonio forzado con un joven de 20, en una causa por trata de personas que expuso años de violencia, explotación y abusos. El Tribunal Oral Federal sanjuanino sentenció a diez años de prisión a Alberto Cristo, Isabel Cristo y su hijo Franco, integrantes de la comunidad romaní, tras comprobar que obligaron a la menor a abandonar su vida familiar para casarla y abusar de ella.
Además, la Justicia ordenó una reparación económica de 75 millones de pesos para la víctima. Uno de los hechos centrales ocurrió en Neuquén, donde entre marzo y abril de 2022 se concretó la unión forzada bajo tradiciones gitanas. Según la investigación, la familia entregó 825 mil pesos a los padres de la adolescente para concretar el acuerdo y, durante el ritual, Franco Cristo abusó sexualmente de la menor, que quedó embarazada.
Tras el casamiento forzado, la adolescente fue trasladada a Santa Fe, donde vivió hasta fines de 2024 junto a la familia del joven. Allí, de acuerdo con la fiscalía, sufrió una situación permanente de violencia y explotación: fue golpeada, amenazada, quemada con cigarrillos y agua caliente, además de ser obligada a realizar tareas domésticas y venta ambulante en condiciones extremas, incluso durante el embarazo o estando enferma.
Para los fiscales, los acusados aprovecharon la vulnerabilidad de la víctima por su edad, su situación social y también por pertenecer a la propia comunidad gitana, donde determinados mandatos culturales la empujaban a aceptar el matrimonio y la convivencia forzada.
El caso dio un giro dramático en abril de 2025. La joven había regresado a San Juan junto a su hijo y se encontraba viviendo con su familia de origen. Sin embargo, según la causa, Alberto e Isabel Cristo intentaron llevársela nuevamente por la fuerza a Santa Fe. Durante una parada en la localidad de Caucete, la víctima intentó escapar con su hijo en brazos mientras era perseguida por la mujer condenada y el resto de la familia en una camioneta. La escena terminó con un llamado al 911 realizado por testigos que estaban en una estación de servicio. Finalmente, la policía sanjuanina interceptó el vehículo y logró rescatar a la joven y al niño.
La investigación estuvo a cargo de Gendarmería Nacional Argentina y distintos organismos especializados en trata de personas y asistencia a víctimas. Durante el juicio, el Ministerio Público Fiscal remarcó que, aunque el caso ocurrió dentro de prácticas culturales vinculadas a la comunidad gitana, ninguna tradición puede justificar la vulneración de derechos de una menor. Los fiscales insistieron en que el matrimonio infantil está prohibido por tratados internacionales y que las costumbres culturales no pueden imponerse sobre los derechos humanos fundamentales.
La víctima declaró en Cámara Gesell y relató años de violencia, aislamiento y sometimiento. Los especialistas que intervinieron advirtieron además sobre el fuerte impacto físico, emocional y psicológico. El Tribunal Oral Federal de San Juan condenó a Alberto Cristo, Isabel Cristo y a su hijo Franco a diez años de prisión por trata de personas agravada y matrimonio infantil forzado. La Justicia consideró probado que captaron, trasladaron y sometieron a una adolescente de 13 años a situaciones de violencia, abuso y explotación durante varios años.
Además de las condenas, la Justicia de San Juan ordenó una reparación económica de 75 millones de pesos para la víctima, al considerar la gravedad de los años de violencia, explotación y sometimiento que sufrió desde los 13 años. El fallo también dispuso el embargo de bienes de los condenados y el decomiso de la camioneta utilizada durante el intento de traslado forzado de la joven.
