Un empresario fue imputado por encubrimiento, atentado y resistencia a la autoridad tras protagonizar un violento episodio durante un allanamiento en su propiedad, donde intentó escapar de la Policía y desató una persecución por calles rurales.
La audiencia de formulación de cargos se realizó este martes en los tribunales de la ciudad, bajo la conducción de la jueza Amorina Sánchez Merlo, con la intervención del fiscal Diego Vázquez y el defensor oficial Marcelo Caraballo. Allí se avanzó en la imputación contra Gustavo Huenul, acusado de haber actuado con violencia en medio de un procedimiento judicial.
El hecho se remonta al 26 de febrero, minutos después del mediodía, cuando efectivos de la Comisaría 32 del barrio La Paz llegaron a un predio ubicado en la calle rural B15, en el barrio Ferri, con el objetivo de secuestrar una maquinaria denunciada como robada. Según la acusación, los investigadores buscaban una máquina desarenadora de alto valor, perteneciente a una empresa regional, que había sido denunciada como sustraída en agosto de 2024. Se sospechaba que el imputado la había adquirido de manera ilícita o, al menos, que podía conocer su origen delictivo.
En un primer momento, el procedimiento transcurría sin inconvenientes. Sin embargo, la situación cambió de manera abrupta cuando el empresario adoptó una actitud agresiva. Tomó un hierro de más de un metro y medio y persiguió a los testigos y al personal policial, obligándolos a retirarse del predio. Tras esa reacción, cerró el acceso con un candado, se subió a una camioneta RAM y escapó a alta velocidad, lo que dio inicio a una persecución que se extendió por calles rurales del sector.
El seguimiento policial culminó en la intersección de La Esmeralda y Arturo Illia, donde varios patrulleros lograron interceptar el vehículo y frenar su marcha. Luego del incidente, el acusado fue detenido y trasladado a la Comisaría 32. En paralelo, la fiscalía ordenó continuar con el allanamiento, que finalmente se concretó horas más tarde.
En el lugar, los efectivos lograron secuestrar el desarenador modelo K10, una maquinaria de gran porte, de 12 toneladas de peso y valuada en 120.000 dólares, compuesta por 24 piezas. El comportamiento del imputado sorprendió a los agentes, ya que inicialmente había manifestado su intención de entregar el equipo sin inconvenientes. No obstante, la situación cambió cuando se avanzó en la logística para su traslado.
Durante la audiencia, la defensa no objetó la acusación y la jueza resolvió dar por formulados los cargos y habilitar una etapa de investigación de cuatro meses, en la que se profundizará la recolección de pruebas sobre el caso.
