Una amenaza escrita en un baño del colegio Santo Domingo Savio provocó una baja asistencia de estudiantes y la presencia de efectivos policiales como medida de seguridad.
Una jornada marcada por la preocupación se vivió este jueves en el colegio Santo Domingo Savio de Comodoro Rivadavia, luego de que el miércoles se detectaran amenazas escritas en uno de los baños de la institución, advirtiendo sobre un posible tiroteo contra alumnos. El episodio generó un fuerte impacto en la comunidad educativa y derivó en un marcado ausentismo.
Según se pudo conocer, en el turno mañana, correspondiente al nivel secundario, apenas asistió el 25% del alumnado. En el turno tarde, del nivel primario, la concurrencia alcanzó el 60%. Ante la gravedad de la situación, este jueves se dispuso una consigna policial en el establecimiento como medida preventiva, con el objetivo de brindar seguridad a estudiantes, docentes y personal no docente.
Las amenazas, que causaron alarma inmediata, se suman a una seguidilla de situaciones similares registradas en distintos puntos de Chubut y del país en los últimos días. Este tipo de episodios ha cobrado mayor relevancia pública tras un hecho ocurrido recientemente en la provincia de Santa Fe, donde un alumno abrió fuego contra sus compañeros dentro de una institución educativa.
Desde el colegio se había emitido el miércoles un comunicado dirigido a las familias, buscando llevar tranquilidad y asegurar que se estaban tomando las medidas necesarias. Sin embargo, el temor persistió y se vio reflejado en la baja asistencia. Muchos padres optaron por no enviar a sus hijos a clases ante la incertidumbre.
Si bien no se reportaron incidentes durante la jornada, el despliegue policial y la escasa presencia de alumnos evidenciaron el impacto de estas situaciones en la vida cotidiana de las instituciones. Especialistas en convivencia escolar advierten sobre la necesidad de abordar estos episodios no solo desde la seguridad, sino también de forma preventiva, con acompañamiento psicológico y trabajo articulado entre la escuela, las familias y el Estado.
En paralelo, se espera que las autoridades avancen en la investigación para identificar a los responsables de las amenazas, un paso clave para esclarecer lo ocurrido y llevar tranquilidad a la comunidad educativa.
