El mercado internacional del aceite de soja experimenta una marcada tendencia alcista en lo que va de 2026, con un aumento acumulado del 35% que posiciona al producto en sus valores más altos desde julio de 2023. Esta dinámica impacta directamente en uno de los rubros de exportación más significativos para la economía argentina.
Factores detrás del incremento récord
Analistas del sector identifican dos motores principales para esta suba sostenida. En primer lugar, las expectativas generadas por una posible expansión del programa de biocombustibles en Estados Unidos, que utilizaría aceite de soja como materia prima fundamental. Esta perspectiva ha incentivado la demanda futura desde mediados del año pasado.
El efecto del petróleo y la geopolítica
En segundo término, la escalada del conflicto en Medio Oriente y su impacto en el precio del crudo han ejercido una presión adicional alcista. Existe una correlación positiva histórica cercana al 80% entre el petróleo y el aceite de soja, lo que significa que los movimientos del primero suelen arrastrar al segundo. La tensión geopolítica ha contribuido, por tanto, a acelerar el ritmo de apreciación en las últimas semanas.
Un mercado volátil con récords
Según datos de los mercados de referencia, la tonelada de aceite de soja superó los 1.480 dólares en febrero, tras haber cerrado diciembre en torno a los 1.070 dólares. Este salto representa uno de los desempeños más destacados entre los commodities agrícolas en el período.
No obstante, los especialistas advierten que esta dinámica internacional no se traslada con la misma intensidad al mercado local en el corto plazo. Factores estacionales, como el inicio de la cosecha en Argentina, moderan la internalización inmediata de los precios globales. El precio FOB local ha mostrado mejoras, pero en un porcentaje considerablemente menor al registrado en las plazas internacionales.
Expectativas y especulación
Además de los fundamentos de oferta y demanda, los actores del mercado señalan que los fondos de inversión han tomado posiciones compradoras récord en anticipación a un crecimiento estructural de la demanda de biodiesel. Esta actividad financiera ha añadido un componente especulativo que amplifica la tendencia alcista iniciada a fines de 2025.
El contexto actual mantiene al sector atento a las definiciones de la política energética estadounidense y a la evolución del escenario geopolítico, dos variables que continuarán delineando el precio de este commodity clave para las exportaciones argentinas.
