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«No es como una inundación, que baja el agua y uno vuelve»

El deslizamiento del cerro Hermitte obligó a la evacuación urgente de más de 200 familias durante la madrugada del domingo, dejando viviendas completamente destruidas y una infraestructura seriamente dañada. La magnitud de la crisis excede los registros recientes en la zona, con barrios como Sismográfica y El Marquesado afectados por grietas profundas y derrumbes parciales, lo que sumió a la comunidad en una situación de dispersión social.

A la incertidumbre sobre lo que pasará, se suma un dato concreto: la mayoría de las casas quedaron inhabitables. “No se puede volver. No es como una inundación, que baja el agua y uno vuelve. Aquí ya no hay vuelta atrás, no hay forma de reconstruir ni de regresar porque es muy peligroso”, relató Jorge, uno de los damnificados, en diálogo con TN.

La pérdida de servicios básicos, con sectores enteros sin electricidad, gas ni agua, intensificó la vulnerabilidad de muchas familias, mientras la rotura de cañerías incrementó los riesgos para quienes aún permanecían en la zona.

La respuesta inicial requirió del despliegue urgente de Bomberos Voluntarios, Defensa Civil y personal policial, quienes supervisaron el traslado de los evacuados a instalaciones municipales como el Hotel Deportivo; el espacio del Centro Empleados de Comercio en Saavedra y el gimnasio del club Ameghino, adecuadas para alojamiento temporal.

El daño estructural masivo llevó a que, según el secretario de Infraestructura y Obras Públicas, Fernando Ostoich, el desplazamiento del talud abarcara aproximadamente 1.500 metros, afectando hogares, calles y accesos. Esta cifra representa un nivel de devastación inusual, incluso para una zona con antecedentes de inestabilidad geológica.

El desplazamiento ocurrió en los primeros minutos de este domingo. Edificaciones de los barrios Sismográfica y El Marquesado fueron afectadas y se registraron varios derrumbes

TEMOR A SAQUEOS

Entre los vecinos, surgió el miedo a que se produjeran saqueos, lo que retrasó la salida de algunos. “Las familias que están, los fueron distribuyendo en clubes que prestaron sus instalaciones y otros en el hotel deportivo de la municipalidad”, explicó Jorge. Al describir su situación familiar, subrayó: “Mi hijo, mi hija, mi exmujer estaban en la casa cuando se produjo el desastre, ya están en la casa de sus padres, pero perdieron todo. Lo que tanto costó hacer, lo perdimos todo”.

El operativo de seguridad y vigilancia permanece activo las 24 horas para custodiar las viviendas evacuadas y prevenir incidentes. Paralelamente, equipos técnicos monitorean a diario el movimiento del terreno y realizan relevamientos casa por casa, detalló Ostoich.

Desde el 18 de diciembre, fecha del primer desplazamiento, el municipio mantiene vigilancia sobre las redes de gas, agua y cloacas, además del control de los accesos.

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