El Monitor de la Reforma Laboral del Instituto Argentina Grande midió los primeros cuatro meses de vigencia de la ley de modernización laboral: 6.905 empresas dejaron de operar y el empleo formal perdió 36.000 puestos. Las pymes de 1 a 10 trabajadores se redujeron 6,8% y el comercio concentró el mayor número de cierres. La informalidad llegó al 45% de los ocupados y el salario privado registrado perdió 3,7% real.
La ley de modernización laboral que empezó a regir en marzo de 2026 tenía un objetivo declarado: estimular la contratación registrada y la creación de empresas. Cuatro meses después, la primera medición del Monitor de la Reforma Laboral del Instituto Argentina Grande (IAG) muestra el movimiento contrario: 6.905 empresas dejaron de operar y el empleo formal perdió 36.000 puestos.
El trabajo, que iProfesional publicó el miércoles 7 de octubre, también mide el acumulado desde el inicio de la gestión: 31.342 firmas cerraron desde noviembre de 2023, con un saldo de 709 empresas menos solo en el último mes relevado. El monitor sigue la evolución del stock de empresas y de trabajadores registrados del país y toma como referencia el promedio de enero a noviembre de 2023 para calcular el poder de compra de los salarios.
Pymes, comercio y transporte, los más golpeados
El impacto no se reparte igual. Las empresas de 1 a 10 trabajadores se redujeron 6,8% y las firmas de hasta 100 empleados explican el 47% de los cierres. Por actividad, el mayor descenso neto se dio en Comercio (8.758 empresas menos), seguido por Transporte y almacenamiento (6.915) e Industria (4.158). El fenómeno alcanzó a 23 de las 24 jurisdicciones del país: el Norte y Cuyo aparecen entre las zonas más afectadas y la única excepción fue Neuquén, que cerró el período con un saldo positivo de 72 empresas.
El empleo formal acumula 13 meses de caída
La caída de empresas tuvo su correlato en el mercado de trabajo. El empleo privado registrado acumula 13 meses consecutivos de descenso y 241.200 puestos menos desde noviembre de 2023. La contracción alcanzó incluso a actividades que venían con dinámica positiva, como minería, petróleo e intermediación financiera, y la tasa de entrada al empleo formal cayó al 1,6% de los ocupados. La conclusión del IAG sobre las dos herramientas centrales de la norma —la extensión de los períodos de prueba y el banco de horas— es que “no parecen haber sido suficiente incentivo” para que el sector privado contrate bajo el nuevo esquema legal.
Informalidad récord y salarios que pierden
Con menos empresas y menos puestos registrados, la contracara es el trabajo sin aportes: la informalidad llegó al 45% de los ocupados, el valor más alto de la serie histórica de la Encuesta Permanente de Hogares. El IAG estima que más de 6 millones de personas trabajan en la informalidad y que ese universo sumó 348.000 trabajadores en el último año, principalmente por el crecimiento del cuentapropismo. En el mismo cuadro, la desocupación se ubica en 7,9% y la subocupación, en 11,5%.
Los ingresos tampoco escaparon al ajuste. El salario privado registrado acumuló una pérdida real de 3,7% frente a la inflación; con el IPC actualizado que reclama el instituto, la caída que calcula el IAG llega al 8%. En el sector público nacional, el retroceso del mismo período trepa al 37,8% real.
Qué significa en el bolsillo
Traducido a la vida cotidiana, 6.905 empresas menos en cuatro meses significan menos lugares donde buscar trabajo registrado, menos aportes jubilatorios y menos obra social en el circuito. Cada cierre se lleva también los ingresos que esa firma dejaba circular en los comercios de la ciudad donde estaba radicada, y en el comercio y el transporte —los dos rubros más golpeados— trabaja una porción enorme de la población que cobra salarios medios y bajos.
Los 36.000 puestos formales perdidos implican menos gente con aguinaldo, vacaciones pagas y acceso al crédito formal; una parte de esos trabajadores reaparece en el cuentapropismo o directamente en la informalidad, donde no hay aportes ni cobertura. El dato salarial completa la foto: si el salario privado registrado pierde 3,7% real frente a enero-noviembre de 2023 —y hasta 8% según el propio instituto—, el ingreso de una familia con un solo trabajador formal compra menos que hace casi tres años, incluso con una inflación mensual más baja. En el sector público, la caída de 37,8% real explica por qué muchos hogares se sostienen con deuda o con un segundo ingreso.
El trabajo del IAG coincide con otros relevamientos recientes que llegan al mismo punto por otro camino: el informe del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA advirtió que ocho de los diez sectores que más crecen no generan empleo registrado, y los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo mostraron 8.734 empresas y 136.410 trabajadores registrados menos en el primer semestre del año.
Nota en base al Monitor de la Reforma Laboral del Instituto Argentina Grande (IAG), difundido por iProfesional el miércoles 7 de octubre de 2026, con asistencia de IA y editada por un redactor de ADNSUR.
