José Luis Orlando y Juan José Fernández fundaron Yubarta Buceo, un espacio que ofrece formación inicial y expediciones al naufragio del Vapor Villarino. El proyecto busca atraer turismo y generar movimiento económico en la localidad.
José Luis Orlando y Juan José Fernández, con más de 15 años de experiencia en buceo, fundaron la escuela Yubarta Buceo en Camarones, Chubut. La iniciativa ofrece cursos de formación inicial y expediciones a sitios como el naufragio del Vapor Villarino.
La elección de Camarones se basó en las condiciones del agua y la vida marina del lugar. «Sentíamos que había muchísimo para mostrar y que faltaba un espacio que permitiera acercar el buceo a la gente de la localidad y a quienes nos visitan», declararon los fundadores.
El lecho marino de la región presenta formaciones rocosas y bosques de cachiyuyo. Las inmersiones se realizan desde la costa o desde embarcaciones, según la topografía. La claridad del agua permite visibilidad excepcional, afirmaron desde la escuela.
Frente a las costas de Camarones se encuentra el Vapor Villarino, una embarcación histórica. Los responsables de Yubarta Buceo indicaron que las expediciones a ese punto están reservadas para buzos certificados con experiencia comprobable, debido a las condiciones del mar abierto. «Saber lo que pasó allí y conocer lo que ese barco significó hace que la experiencia tenga otro valor», sostuvieron.
El curso inicial tiene una duración de tres meses e incluye clases teóricas y prácticas en pileta. Las primeras inmersiones en mar se realizan en Puerto Madryn, en articulación con una operadora local y el Club Náutico Atlántico Sud. La institución provee todos los elementos necesarios, por lo que los alumnos no deben comprar indumentaria previa.
El proyecto busca consolidar a Camarones como un destino para deportistas. Actualmente reciben fotógrafos submarinos y especialistas en naturaleza. Según los fundadores, la llegada de más alumnos genera un aumento en la demanda de alojamiento, gastronomía y recorridos urbanos.
Los instructores señalaron que el contacto con la vida submarina contribuye a la conservación ambiental. «Para nosotros, conocer el mar también ayuda a valorarlo y protegerlo», concluyeron.
