La obra prevé estar finalizada hacia fines de año, según el municipio.
La obra prevé estar finalizada hacia fines de año, según el municipio.
Quien transita hoy por la Avenida Mosconi se encuentra con una postal a mitad de camino: la obra ya habilitó 600 metros de la nueva traza, aunque todavía con solo dos carriles de circulación, cercos de seguridad a los costados y maquinaria trabajando a pocos metros. Según anunció la Municipalidad de Neuquén, se prevé que los trabajos estén completamente finalizados hacia fin de año.
A ese esquema se sumó en estos días un tercer carril, destinado a estacionamiento transitorio y debidamente señalizado. Puede utilizarlo cualquier conductor, tanto los frentistas de las calles colectoras, como Félix San Martín, como quienes llegan a hacer trámites y diligencias al Bajo neuquino. Quienes circulan por el tramo habilitado deben hacerlo a baja velocidad y con precaución, y esta situación, por ahora transitoria, podría extenderse al menos diez días más.
Según explicó el secretario de Infraestructura y Planeamiento Urbano de la Municipalidad, Alejandro Nicola, todo responde a la lógica de la obra y a la necesidad de acelerar los tiempos: se habilita por tramos para evitar el corte total de la avenida, que es la prioridad del municipio. «Se habilita en forma parcial para avanzar con la obra sobre sector colectoras; de esta forma evitamos el corte total», señaló el funcionario, y agregó que para completar la obra en menos de un año es necesario coordinar múltiples tareas en simultáneo.
El cronograma de octubre a noviembre
En estos días, los trabajos se concentran en las colectoras, donde se construyen las nuevas veredas y se entierra el tendido eléctrico de media tensión. La planificación municipal marca tres pasos: en unos veinte días, a medida que se tapen las zanjas del sistema pluvial, comenzará el retiro de los cercos de seguridad. En un mes, la idea es que todo el tránsito circule por la nueva avenida mientras se completan las tareas en las colectoras. Y a partir de noviembre, las colectoras se habilitarán nuevamente para avanzar con los cuatro carriles definitivos, liberando también los cerca de diez cruces perpendiculares previstos.
La cifra actual se explica por aperturas sucesivas. El 20 de septiembre, la comuna habilitó 400 metros del eje central de la avenida, entre Chaneton y Don Bosco, lo que permitió recuperar los cruces transversales de Leguizamón y Láinez. Ese tramo se sumó a un primer sector de 200 metros liberado a fines de agosto. El diseño final contempla cuatro carriles de circulación más uno de estacionamiento, la bicisenda, el espacio verde y la vereda; hoy funcionan tres de esos cinco carriles: dos para circular y uno de estacionamiento temporario.
La zanja, el cerco y los próximos pasos
El principal cuello de botella está debajo del asfalto: a los costados de la traza todavía hay zanjas abiertas para el sistema pluvial, y mientras no se cierren, el cerco de seguridad no puede retirarse. «A medida que vayamos tapando la zanja con el caño abajo, ya podemos ir retirando el cerco, que es de seguridad, y ya empieza a tomar un poco más de forma», explicó Nicola. A partir de ese momento, la Municipalidad prevé nuevas habilitaciones parciales, liberando progresivamente colectoras y veredas para avanzar con el pluvial longitudinal, la bicisenda y el espacio verde. En el tramo ya habilitado, además, comenzó la ejecución del cordón cuneta y el montaje del nuevo sistema de iluminación LED en toda la traza.
El funcionario insistió en un punto que remarca en cada oportunidad: la avenida está abierta, pero no terminada. «Necesitamos que todo el mundo circule con precaución, y hay que saber que están adentro de la obra», advirtió Nicola. El corredor cuenta con vallas plásticas tipo New Jersey, conos, defensas metálicas, flechas luminosas y cartelería preventiva, mientras que el acceso peatonal a viviendas y comercios se mantiene a través de recorridos delimitados y debidamente señalizados.
