Vecinos del barrio La Floresta, en Comodoro Rivadavia, informaron que el agua y el barro provenientes de los rellenos en la cancha de Oro Negro ingresan a sus viviendas y tornan intransitables las calles. Durante la madrugada cavaron zanjas y armaron canaletas provisionales.
Las lluvias volvieron a evidenciar problemas de infraestructura en el barrio La Floresta de Comodoro Rivadavia. Al menos ocho familias de la zona alta, en inmediaciones de la cancha del club Oro Negro, informaron que cada temporal convierte las calles en un terreno intransitable y provoca el ingreso de agua y barro a sus viviendas.
Durante la madrugada, los vecinos cavaron zanjas y armaron canaletas provisionales para evitar que el agua y el lodo avanzaran sobre sus casas.
“Cuando rellenan la cancha y se llena de agua, busca desagotar para acá. Nos entra agua y barro de punta a punta dentro de las casas”, declaró Blanca, vecina del sector desde hace 20 años, en diálogo con Ahora Comodoro por Seta TV.
Según los vecinos, las lluvias arrastraron parte de la tierra colocada en la cancha y convirtieron los accesos en un lodazal. El cronista que recorrió el lugar describió el barro como una “sopapa” que dificulta incluso caminar por las calles.
Una de las madres relató que tiene cinco hijos que concurren a la escuela y que, debido a las condiciones de los caminos, no pudo enviarlos a clases.
“Es imposible bajar, te resbalás y no tenés de dónde agarrarte. Me entra agua en toda la casa, me entra barro de punta a punta”, describió.
Los vecinos también manifestaron preocupación por las dificultades que tendrían los servicios de emergencia para acceder al sector. “Si necesitamos una ambulancia, acá arriba es intransitable, no hay forma de que suba”, señalaron.
A las complicaciones por el barro se suma, según los vecinos, el riesgo de derrumbe en sectores próximos a las viviendas, donde también se observan grietas en el terreno.
Los habitantes del sector indicaron que solicitaron maquinaria para emparejar las calles y colocar ripio, pero sostienen que no pudieron avanzar con los trabajos debido a la falta de autorización de la conducción vecinal. Según explicaron, les indicaron que la máquina podía trabajar desde la calle Las Misiones hacia abajo, pero no ingresar a la cortada donde se encuentran las viviendas afectadas.
Ante la falta de soluciones, los propios vecinos comenzaron a realizar tareas de emergencia. Construyeron pequeños muros de contención con bloques y canaletas para intentar desviar el agua y proteger las casas.
“No pedimos que nos regalen nada, ni que saquen la cancha. Solo pedimos que nos pasen la máquina o nos dejen el ripio en la esquina”, plantearon.
Los vecinos aseguraron que están dispuestos a realizar ellos mismos la distribución del material: “Nosotros lo extendemos con palas para poder bajar con los chicos”.
Mientras continúan las lluvias y persiste el pronóstico de precipitaciones, las familias reclaman una intervención que permita mejorar la transitabilidad, evitar el ingreso de agua a las viviendas y reducir el riesgo de aislamiento cada vez que las condiciones climáticas empeoran.
