La docente Roxana Ortega fue absuelta tras un juicio de tres semanas por hechos denunciados en la Escuela N° 201 de Trelew. La jueza María Tolomei cuestionó la solidez de la acusación y sostuvo que los relatos estuvieron “contaminados”.
Roxana Ortega, la docente que había llegado a juicio acusada por el presunto abuso de tres alumnos de la Escuela N° 201 de Trelew, fue absuelta luego del proceso judicial que se desarrolló durante aproximadamente tres semanas. El veredicto fue dado a conocer por la jueza María Tolomei, quien expuso una serie de cuestionamientos respecto de la prueba presentada durante el debate.
Uno de los principales fundamentos señalados durante la lectura del fallo estuvo relacionado con los testimonios de los menores. Tolomei sostuvo que los relatos habían estado “contaminados” y consideró que la Fiscalía había sostenido una acusación que no contaba con pruebas suficientemente sólidas para alcanzar una condena.
La resolución puso así punto final, al menos en esta instancia, a una causa que había generado una fuerte repercusión en la comunidad educativa de Trelew y que mantuvo durante dos años a la docente sometida a un proceso penal.
La Fiscalía había solicitado una pena inferior a los nueve años de prisión, mientras que la querella había reclamado 16 años al considerar que durante el juicio había quedado acreditada la responsabilidad de Ortega por los hechos denunciados, ocurridos durante 2024.
La defensa, integrada por los abogados Facundo Bonavitta y Oscar Romero, había solicitado desde el inicio la absolución de la docente. Su principal argumento estuvo centrado en la falta de pruebas que permitieran acreditar los episodios y en las características propias del funcionamiento cotidiano de la institución.
La defensa cuestionó los testimonios y la chance de que los hechos ocurrieran en la escuela
Durante el debate, distintos auxiliares y directivos de la Escuela 201 declararon sobre la dinámica de los recreos, los movimientos dentro del establecimiento y la presencia permanente de personal. Según planteó la defensa, esos testimonios permitían sostener que los hechos denunciados no podían haberse desarrollado de la manera descrita.
Tras conocerse la absolución, Bonavitta dialogó con ADNSUR y remarcó que quienes declararon durante el juicio coincidieron en señalar que los episodios no habían ocurrido dentro de la escuela. “Todos y todas las personas que declararon sostuvieron que estos hechos no ocurrieron en la escuela y sostenían justamente la inocencia de Roxana”, afirmó el abogado.
Otro de los puntos que cobró especial relevancia fue la forma en que se obtuvieron las declaraciones de los tres niños. La defensa había cuestionado durante el juicio el procedimiento utilizado en las entrevistas realizadas mediante Cámara Gesell y sostuvo que no se habían respetado correctamente los protocolos establecidos para este tipo de testimonios.
Bonavitta explicó que ese planteo había formado parte de los argumentos centrales presentados durante el alegato final y que la sentencia terminó recogiendo cuestionamientos vinculados con la valoración de esos relatos. “Se criticó la manera en la que se tomaron las Cámaras Gesell, principalmente que no se respetaron los protocolos para la toma de declaraciones”, señaló el abogado.
Para la defensa, esas circunstancias resultaron determinantes al momento de analizar la prueba disponible y evaluar si existían elementos suficientes para establecer la responsabilidad penal de la docente.
Dos años de incertidumbre para la docente
El proceso judicial también significó un extenso período de incertidumbre para Ortega, quien permaneció durante dos años vinculada a la investigación y posteriormente al juicio.
Su abogado describió ese período como una etapa marcada por la presión y la incertidumbre, aunque aseguró que la docente mantuvo desde el comienzo la misma postura respecto de las acusaciones. “Siempre sostuvo y lo conversaba con nosotros que esto no había sucedido”, expresó Bonavitta.
El defensor agregó que esa posición también fue acompañada, según sostuvo, por otros integrantes de la comunidad educativa que declararon durante el juicio y que consideraban incompatible la realización de los hechos denunciados con la dinámica habitual de la escuela. “También lo sostuvieron el resto de los docentes de la escuela, que era imposible que esto suceda”, afirmó.
Con la absolución dictada por Tolomei, Ortega quedó desligada de la acusación que la llevó a juicio. Ahora resta conocer qué decisión tomará respecto de su futuro laboral y si volverá a desempeñarse como docente. Consultado específicamente sobre esa posibilidad, Bonavitta respondió: “No sé, se lo tendría que preguntar a ella”.
La sentencia cerró así un proceso que se extendió durante semanas y que tuvo como eje central la valoración de los testimonios, las condiciones en las que fueron obtenidos y la existencia o no de elementos objetivos capaces de respaldar la acusación.
