La Fiesta de la Nieve reunió a vecinos, familias y turistas en el Cerro Batea Mahuida. El evento formó parte de un fin de semana largo con fuerte movimiento turístico en la provincia.
El Cerro Batea Mahuida volvió a convertirse en el centro de la escena turística y comunitaria de Villa Pehuenia Moquehue con una nueva edición de Pirrén, la Fiesta de la Nieve. Durante el fin de semana, familias, vecinos y visitantes compartieron dos jornadas marcadas por la música, la gastronomía, las actividades recreativas y una postal cordillerana que tuvo a la nieve como protagonista.
El evento volvió a mostrar el peso que Batea Mahuida tiene en la identidad del destino. No se trató solamente de una fiesta de temporada, sino de un encuentro que reúne tradición, naturaleza y comunidad en uno de los espacios más representativos de la localidad.
La propuesta combinó el disfrute de la montaña con un ambiente familiar y relajado. Los DJs marcaron el ritmo de las jornadas, mientras que la gastronomía regional, la cerveza tirada y los tragos completaron una experiencia pensada para pasar el día en el cerro, compartir al aire libre y disfrutar del paisaje invernal.
Con la nieve como telón de fondo permanente, Pirrén volvió a consolidarse como una de las actividades que fortalecen la temporada en Villa Pehuenia Moquehue. La fiesta permitió reunir a turistas que llegaron especialmente por el fin de semana largo y a vecinos que cada año hacen propio este encuentro en la montaña.
El Día de las Infancias, la nieve y el cierre más esperado
El domingo tuvo un condimento especial con el Día de las Infancias como protagonista. Los más chicos tuvieron su espacio dentro de la fiesta, con juegos, carreras de trineos y actividades pensadas para disfrutar la nieve en familia.
Ese momento le dio a la jornada un perfil especialmente comunitario. En un destino donde la nieve forma parte de la vida cotidiana durante el invierno, Pirrén permitió que las infancias también vivieran la montaña desde el juego, la participación y el encuentro.
Con el paso de las horas, el cerro empezó a prepararse para uno de los momentos más esperados de la celebración. Cuando la tarde fue dando lugar a la noche, llegó la Bajada del Cóndor y luego la tradicional Bajada de Antorchas, una de las imágenes más fuertes de la Fiesta de la Nieve.
El fuego descendiendo por la ladera del Batea Mahuida generó una postal impactante. Las antorchas dibujaron un recorrido luminoso sobre la nieve y transformaron el cierre del evento en una escena difícil de olvidar para quienes estuvieron presentes.
Ese contraste entre oscuridad, montaña, nieve y fuego volvió a darle a Pirrén su sello distintivo. La fiesta no solo convocó por sus actividades, sino también por esa imagen final que resume buena parte del espíritu del invierno en Villa Pehuenia Moquehue.
Un evento que acompañó el movimiento turístico
La nueva edición de Pirrén también tuvo impacto en la dinámica turística del fin de semana largo de agosto. La combinación de nieve, propuestas recreativas, gastronomía y actividades culturales fue parte de los atractivos que motivaron la llegada de visitantes a distintos destinos neuquinos.
A nivel provincial, se registró un movimiento turístico importante en los principales puntos de la provincia. De acuerdo con los datos preliminares relevados por el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, más de 30 mil visitantes recorrieron Neuquén durante el fin de semana largo.
Ese flujo turístico generó un impacto económico estimado superior a los 40 mil millones de pesos, una cifra que refleja la importancia de los eventos, la nieve y la oferta de experiencias para sostener la actividad en plena temporada invernal.
