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Pozos en Vaca Muerta cuestan hasta 50% más que en Estados Unidos, según ejecutivo

La productividad de la formación neuquina compite con la del shale estadounidense, pero perforar un pozo local sigue costando muy por encima que en la cuenca Permian.

Mientras Neuquén encadena récords de producción —cerró junio en 648.114 barriles diarios, su mayor marca histórica—, la industria empezó a poner el foco en un frente menos visible que la geología: el costo de operar. Adolfo Storni, gerente general de Capex, uno de los operadores integrados de la Cuenca Neuquina, declaró que «el pozo argentino cuesta hoy 50% más que en Estados Unidos». La frase fue dicha durante la Offshore Technology Conference de Houston.

Según Storni, la roca de Vaca Muerta ofrece niveles de productividad comparables a los de los principales desarrollos no convencionales estadounidenses. La diferencia, sostuvo, está en la superficie: una cadena de servicios y logística que mantiene los precios desalineados respecto de los que rigen en la cuenca Permian, la referencia global del shale.

El componente más citado es la arena de fractura, el insumo que se inyecta a presión para mantener abiertas las fisuras de la roca. Cada pozo no convencional consume entre 11.000 y 15.000 toneladas, y según datos del sector la tonelada puesta en locación cuesta más que en Estados Unidos. La arena viaja más de 1.300 kilómetros desde Entre Ríos hasta la cuenca, y ese flete puede representar hasta el 60% del costo del insumo puesto en el pozo.

El segundo cuello es el equipamiento. Storni advirtió que, para sostener la meseta de producción que proyecta la industria, la Argentina necesitaría incorporar unos 15 equipos de perforación adicionales en los próximos 24 meses. La escasez de esos activos, sumada a su mayor costo operativo local, encarece cada etapa del desarrollo y limita la velocidad a la que se puede crecer.

La cuenta tiene una consecuencia directa sobre la inversión extranjera. Mientras los operadores estadounidenses tengan pozos rentables por perforar en su propio país, argumentó Storni, no habrá un desembarco masivo de capital hacia Vaca Muerta. En un contexto en el que la formación compite por fondos con otras plazas del mundo, la brecha de costos deja de ser un detalle contable para convertirse en un factor de competitividad.

La otra cara del diagnóstico es que la reducción de costos ya está en marcha, operador por operador. Empresas de la cuenca vienen aplicando programas de eficiencia que combinan recorte de CapEx y OpEx, internalización de servicios antes tercerizados y renegociación de contratos. La incorporación de nuevos proveedores internacionales apunta también a descomprimir los precios de una oferta que hasta ahora era escasa.

El desenlace de esa pulseada definirá cuánto de la actual expansión productiva se traduce en inversión sostenida. Con la infraestructura de evacuación avanzando y la etapa exportadora cada vez más cerca, el margen para bajar el costo del pozo aparece como la variable que la industria tendrá que despejar para que el récord de junio no sea un techo, sino un piso.

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