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La destilería de Lago Puelo que participa en una investigación mundial sobre el whisky

La empresa familiar La Alazana, ubicada en Lago Puelo, cultiva su propia cebada, emplea agua de manantial andina y destila en alambiques de cobre diseñados por ellos mismos. Su whisky envejecido en la Antártida es parte de un estudio científico internacional.

La destilería patagónica La Alazana, con sede en Lago Puelo, ha desarrollado el primer whisky del mundo envejecido en el continente antártico, denominado Isla Marambio. Este producto forma parte de una investigación científica internacional que analiza el impacto de los climas continentales en la maduración, composición química y perfil sensorial del whisky.

El estudio, liderado por la doctora Aline Bortoletto y su equipo en INOVBEV (San Pablo), evalúa durante seis meses ocho whiskies, uno por cada continente. Es la primera vez que un destilado criado en condiciones antárticas es sometido a un análisis científico de esta índole.

El proceso de elaboración del Isla Marambio incluyó una maduración inicial de cinco años en las instalaciones de La Alazana, en Lago Puelo. Luego, las barricas fueron trasladadas a la Base Marambio, en la Antártida, donde permanecieron tres años expuestas a temperaturas de hasta -35 °C.

La Alazana fue fundada en 2011 por Lila y Néstor Serenelli en Las Golondrinas, cerca de Lago Puelo. Es la primera productora de single malt de Argentina. La empresa cultiva su propia cebada, utiliza agua de manantial andina y destila en alambiques de cobre diseñados por ellos mismos. Lila Serenelli se formó en la Universidad Heriot-Watt de Escocia.

La investigación toma como base las muestras de The 8 Continent Series, una colección de ocho single malts comisionados para capturar las particularidades climáticas de sus entornos. El estudio abarca a las firmas: La Alazana (Argentina/Antártida), Penderyn (Gales/Europa), Union Distillery (Brasil/América del Sur), Shelter Point (Canadá/América del Norte), Boplaas (Sudáfrica/África), Rampur (India/Asia), Lawrenny (Tasmania/Australia) y Pokeno (Nueva Zelanda/Zealandia).

Los investigadores utilizan cromatografía de gases y un panel sensorial entrenado para desarrollar un perfil de cada etiqueta. El trabajo se titula Climate-Driven Maturation Signatures in Global Whisky: A Comparative Multi-Continental Chemical and Sensory Study. Los resultados se recopilarán en un informe destinado a congresos de ciencia de alimentos y bebidas.

El traslado de los barriles hacia la isla Marambio se realizó con asistencia de las Fuerzas Armadas argentinas, en un avión militar Hércules. Las unidades se asentaron sobre el hielo en una estructura sin aislamiento térmico. Durante tres años, las fluctuaciones térmicas oscilaron entre -35 °C y +10 °C. Según Lila Serenelli, el frío extremo ralentizó la evaporación y favoreció la retención del destilado, imprimiendo una tonalidad floral.

Como continuidad, los Serenelli enviaron dos barricas adicionales hacia la Base Belgrano II, más al sur del continente blanco, para ensayos de maduración a largo plazo.

Lila Serenelli afirmó: «Somos una pequeña destilería familiar de la Patagonia, y haber hecho el primer whisky madurado en la Antártida es algo que nos enorgullece enormemente. Me formé en Escocia, pero todo lo que hacemos acá es nuestro, moldeado por nuestras montañas, nuestra agua y nuestro clima. Parada sobre el hielo, mirando el mar congelado y sabiendo que nuestro whisky había pasado tres años enteros ahí, se me llenaron los ojos de lágrimas. Verlo ahora estudiado científicamente, como parte de The 8 Continent Series, es extraordinario.»

Néstor Serenelli declaró: «Llevar nuestras barricas a la Antártida en un vuelo militar, y colocarlas yo mismo sobre el hielo, es algo que nunca voy a olvidar. Lo hicimos como argentinos, haciendo lo que nadie había hecho antes, y todavía no terminamos.»

La doctora Bortoletto sostuvo: «Esto es territorio realmente inexplorado. Ningún estudio examinó cómo madura un single malt en climas tan distintos, desde el calor del norte de la India hasta el frío extremo de la Antártida, y tener entre las muestras un whisky madurado en la Antártida lo vuelve más notable todavía. Combinando análisis químico y sensorial, esperamos dar a los amantes del whisky, y a los productores, una imagen más clara de cuánto inciden el clima y el lugar en lo que termina en la copa.»

Daniel Monk dijo: «Escocia e Irlanda son las cunas espirituales del whisky. Lo que este estudio y esta colección exploran es hasta dónde llegó el whisky y cómo hoy se elabora en todo el mundo, en climas distintos, por gente que sigue su propio camino. Ya se sabe que el clima marca una diferencia; este estudio es una oportunidad para aprender más sobre eso, generar debate y aportar datos que en el futuro puedan ayudar a que la elaboración de whisky sea más sostenible. Por ejemplo, si los productores saben cómo trabajar mejor con sus climas, pueden revisar cada paso de su proceso de producción y encontrar formas de ser más eficientes y usar menos energía. Ojalá sea un primer paso útil para abrir la puerta a futuros estudios.»

Y agregó: «Lila y Néstor son quienes hicieron esto posible. La idea se me ocurrió cuando soñé con una colección con un whisky de cada continente y descubrí que la Antártida era difícil, por no decir imposible; pero ellos hicieron el trabajo, superando cada obstáculo para madurar whisky en la Antártida. Estudiar un whisky envejecido en condiciones así, junto a otros siete de distintas partes del mundo, es un verdadero hito.»

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