La Cámara Segunda del Trabajo de General Roca determinó que el despido fue arbitrario y condenó a la empresa El Coloso S.A. a pagar indemnización y daño moral.
Una vendedora de la firma El Coloso S.A., de General Roca, fue despedida tras 21 años de servicio luego de ser acusada de robar un corpiño. El hecho ocurrió a finales de 2024, cuando la empresa había anunciado su cierre definitivo para febrero de 2025 y comenzaba a liquidar su stock. Al finalizar un turno, la encargada del local le exigió que abriera su riñonera frente al resto del personal. En su interior se encontró ropa interior femenina, lo que derivó en una discusión y en su despido con causa, fundamentado en una supuesta «pérdida de confianza».
La trabajadora negó haber colocado la prenda en su bolso y realizó una exposición en la comisaría. Luego inició acciones legales. En su defensa, la empresa sostuvo que la jefa de piso observó el momento en que la empleada guardaba el corpiño sin alarma magnética y afirmó contar con grabaciones de vigilancia que acreditaban una violación del deber de buena fe.
Durante el proceso judicial, la Cámara Segunda del Trabajo de Roca constató que la empresa no presentó una denuncia penal, no asistió a la audiencia de conciliación y no citó testigos. Además, los archivos de video «no pudieron reproducirse válidamente» por incumplir requisitos técnicos. Sin pruebas, los jueces calificaron el despido como arbitrario.
El fallo consideró un informe pericial psicológico que describió a la trabajadora con «angustia, temor, alteraciones del sueño y afectación emocional» a raíz del hecho. Por ello, la empresa fue condenada a pagar la indemnización por despido injustificado, actualización de créditos laborales, compensación por daño moral, intereses y la entrega de los certificados de trabajo.
