Héctor Lucas Llamani, de 32 años, fue visto por última vez cuando se arrojó al agua para escapar luego de un presunto intento de robo.
A nueve días de su desaparición, continúa la intensa búsqueda de un hombre de 32 años que fue visto por última vez en las aguas del río Neuquén, luego de arrojarse al cauce mientras escapaba de una persecución. Se trata de Héctor Lucas Llamani, oriundo de Salta y residente en la región desde hace varios años.
Según informó el comisario inspector Juan Barroso, jefe del Departamento de Seguridad Personal y responsable de la División Homicidios, el episodio ocurrió cuando el propietario de una camioneta advirtió que una persona intentaba sustraer una caja con miel artesanal que se encontraba en su vehículo estacionado en el barrio Provincias Unidas, en cercanías del Parque del Este.
La policía indicó que, al ser descubierto, el sospechoso emprendió la huida en dirección al río. Testigos que se encontraban en la zona, entre ellos un pescador, aseguraron haber visto cómo el hombre se lanzó al agua. «En un primer momento logró emerger cerca de la costa, pero poco después volvió a sumergirse y desde entonces no se lo vio más», explicó el jefe policial.
Desde entonces, los operativos de búsqueda se ampliaron a distintos sectores de ambas márgenes del río Neuquén, tanto del lado este como del oeste, e incluso hasta la zona de la Confluencia. Sin embargo, hasta el momento los rastrillajes no han arrojado resultados positivos. Las tareas también incluyeron recorridas en las islas ubicadas frente a Costa Norte, en territorio rionegrino, ante la posibilidad de que hubiera logrado salir del agua y refugiarse en algún lugar. No obstante, esa hipótesis tampoco pudo ser confirmada. En el operativo participa además la Policía de Río Negro, que colabora con las tareas de búsqueda.
La denuncia por la desaparición fue presentada por la madre de Llamani el pasado 25 de mayo. A partir de las averiguaciones realizadas, los investigadores lograron reconstruir que el hecho ocurrió el 20 de mayo, entre las 15 y las 16 horas, cuando el hombre escapó hacia el río tras ser descubierto presuntamente intentando retirar elementos de un vehículo.
Las condiciones del río representan un desafío para los equipos de rescate. Aunque el caudal actual es menor al del río Limay, las corrientes siguen siendo significativas y dificultan los trabajos de búsqueda. Barroso explicó que la zona presenta una gran cantidad de árboles y ramas sumergidas, arrastradas por las crecidas, además de sectores profundos, remolinos y pozones que complican el desplazamiento de los buzos y la inspección del lecho del río.
