Una investigación del CENPAT analizó más de 70 colonias a lo largo de la costa argentina y detectó una dinámica poblacional distinta a la que se creía hasta ahora.
Un estudio científico realizado por investigadores del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) analizó el estado poblacional del pingüino de Magallanes en la costa argentina y concluyó que la especie se mantiene estable y con una tendencia de crecimiento a largo plazo.
El trabajo abarcó colonias reproductivas distribuidas entre Río Negro y Tierra del Fuego, incluyendo también las Islas Malvinas, con el objetivo de obtener una visión integral del comportamiento de la especie a lo largo del territorio.
La investigación surgió ante la falta de información consolidada, ya que, según explicó una de las especialistas, “la información poblacional era muy dispersa”. Además, existía la percepción de un posible retroceso de la especie basada en observaciones puntuales de algunas colonias, como Punta Tombo, donde sí se había registrado una disminución.
“Punta Tombo, que es una colonia que está en retroceso y la sensación que había era que esa era la tendencia a nivel nacional”, señaló una de las investigadoras.
Para el estudio, el equipo no se basó en una única fuente, sino que integró literatura científica, informes técnicos, tesis académicas, datos de organizaciones y relevamientos de campo propios. En total, se analizaron 73 colonias, de las cuales 65 contaban con información suficiente para el procesamiento estadístico.
El análisis se realizó mediante dos enfoques metodológicos: un método ponderado simple y un modelo bayesiano empírico, lo que permitió cruzar datos de distintas fuentes y escalas.
Los resultados mostraron que la población no solo no está en retroceso, sino que presenta estabilidad con crecimiento moderado. “A escala nacional, el pingüino de Magallanes presenta una población globalmente estable con una tendencia positiva a largo plazo, con un incremento anual promedio cercano al 2%, con un total de 1,34 millones de parejas activas”, indica el informe.
El hallazgo contradice la percepción inicial basada en colonias aisladas. Según la investigadora, “la población o que la especie estaba en retroceso, pero para nosotros no era tan así”, ya que en varias colonias nuevas incluso se observó un crecimiento sostenido desde su establecimiento.
“Veíamos que su población aumentó mucho desde su establecimiento, con una buena tasa de crecimiento”, agregó.
Uno de los aspectos centrales del estudio es que los pingüinos de Magallanes no permanecen fijos en una sola colonia, sino que presentan movilidad entre distintos sitios reproductivos. Los investigadores describen este comportamiento como una “dinámica metapoblacional”, donde existe un flujo constante entre áreas.
“No son animales que estén quietos y relegados únicamente a una colonia, sino que hay un flujo entre áreas”, explicaron.
El trabajo también tiene implicancias para la conservación, ya que permite evitar conclusiones parciales basadas en observaciones aisladas. “Si solo miramos unas pocas colonias podemos sacar conclusiones parciales y erróneas”, advirtieron los investigadores.
Finalmente, remarcaron que el pingüino de Magallanes cumple un rol clave como especie indicadora del ambiente marino, ya que sus variaciones poblacionales reflejan cambios en el ecosistema.
Gacetilla de información del Cenpat, con edición de un periodista de ADNSUR
