La autopsia reveló que la víctima tenía un disparo en la cabeza y la Policía de Santa Cruz detectó movimientos y limpieza dentro de la vivienda antes de su llegada.
La muerte de Juan Luis «Manino» Troncoso, un jubilado de YPF de 66 años, fue hallado sin vida dentro de su vivienda en el barrio Calafate de Las Heras, provincia de Santa Cruz. El hecho ocurrió el miércoles por la noche, cuando personal policial fue convocado a una vivienda ubicada en la zona de chacras de la localidad.
Al llegar, los efectivos encontraron una importante cantidad de personas dentro del predio y, en el sector del quincho, el cuerpo sin vida del ex trabajador petrolero. La autopsia realizada el jueves después de las 13 horas confirmó que Troncoso tenía una bala alojada en el cráneo, con orificio de entrada y sin salida.
Durante la primera inspección ocular, Criminalística no detectó signos evidentes de violencia ni manchas de sangre. Tampoco se hallaron armas de fuego en la escena. Sin embargo, tras la autopsia, la vivienda fue puesta bajo custodia policial y la División de Investigaciones (DDI), junto al Gabinete Criminalístico, realizó un allanamiento y una ampliación de la inspección ocular.
En el procedimiento se encontró una carabina calibre .22 cargada, con un cartucho en recámara y otros seis en el cargador metálico, apoyada sobre una mesa en el sector quincho. También se secuestraron cajas de municiones, proyectiles y vainas servidas de distintos calibres (.22 LR, .38 Special y .223 Remington), así como varias vainas con signos de percusión que serán sometidas a peritajes balísticos.
Uno de los aspectos que investiga la Justicia es la posible alteración del lugar antes de la llegada policial. Según trascendió, familiares y personas cercanas admitieron haber limpiado sangre porque creyeron que «la Policía iba a tardar mucho». Durante el allanamiento también fue encontrada una alfombra con manchas rojizas descartada sobre contenedores ubicados en el exterior de la vivienda, cerca del portón principal.
El comisario Ángel Sánchez, titular de la Comisaría Primera de Las Heras, declaró: «En los 20 años que llevo en la Policía, es la primera vez que tenemos una manipulación de la escena de esta magnitud antes de nuestra llegada».
La Justicia ordenó pruebas de parafina y barrido electrónico sobre las manos de las personas que estuvieron presentes en el domicilio al momento del hallazgo del cuerpo, para detectar residuos de pólvora. Además, se secuestraron al menos seis teléfonos celulares pertenecientes al entorno de la víctima, que serán sometidos a peritajes para reconstruir llamadas, movimientos y mensajes.
Por ahora no hay detenidos ni personas demoradas. La principal hipótesis judicial continúa siendo la de un presunto suicidio, aunque las nuevas pruebas y las inconsistencias en las declaraciones testimoniales mantienen abiertas otras líneas investigativas. El juez Eduardo Quelín está a cargo de la causa.
