Aníbal Cepeda, de 72 años, fue asesinado y descuartizado en Río Gallegos. Su familia viajó desde Buenos Aires para despedirlo y aseguró que el detenido se hizo pasar por la víctima para retrasar la denuncia.
La familia de Aníbal Cepeda todavía intenta encontrar sentido a una tragedia imposible de comprender. Mientras en Río Gallegos despedían los restos del jubilado petrolero asesinado y descuartizado, sus hijos y familiares revelaron un detalle que hoy los persigue como una amarga sensación de destino truncado: el hombre de 72 años estaba a punto de abandonar Santa Cruz para regresar a Mendoza y empezar una nueva etapa de su vida.
“Él ya se estaba por ir a vivir a Mendoza, ya se había llevado todas sus cosas y acá estaba alquilando algo amueblado porque no tenía nada”, contó Isabel Britos, nuera de la víctima, en diálogo con LU12 AM680. El contrato de alquiler del lugar donde vivía vencía el 6 de mayo, la fecha en la que, según la investigación, ya había sido asesinado.
La familia había viajado desde Campana, en Buenos Aires, con la esperanza de encontrarlo con vida. Creían que podía haberse ido al campo, como hacía habitualmente. Nunca imaginaron que la búsqueda terminaría en uno de los crímenes más estremecedores de los últimos años en Santa Cruz. “La triste noticia nos llegó el domingo”, recordó Isabel durante el velorio realizado este miércoles en Río Gallegos.
“Era un hombre buenísimo”
Cepeda había trabajado durante dos décadas en el sector petrolero y se había jubilado en Río Gallegos. Sus familiares lo describieron como un hombre tranquilo, trabajador y muy querido por su entorno. “Mi padre era buenísimo, súper tranquilo. Amable, un hombre muy trabajador”, expresó Cristian Cepeda, quebrado por el dolor.
Según contó la familia, el jubilado había cobrado una indemnización durante 2024 y parte de ese dinero lo utilizó para comprar una camioneta. Ese dato hoy forma parte de la investigación que intenta reconstruir qué ocurrió antes del asesinato y cuál habría sido el móvil del crimen.
Por el hecho permanece detenido Félix Marcelo Curtti, de 61 años, señalado como el principal sospechoso. Los investigadores también analizan movimientos bancarios, celulares y mensajes enviados desde el teléfono de la víctima después de su desaparición.
La familia sospecha que el asesino respondió mensajes haciéndose pasar por Cepeda para evitar que radicaran rápidamente la denuncia. “Ya era el asesino que contestaba sus mensajes haciéndose pasar por mi suegro para que no lo viniéramos a buscar”, afirmó Isabel.
Los restos de Cepeda fueron hallados en distintos puntos de un complejo abandonado de Río Gallegos, un hallazgo que conmocionó a toda la provincia. Mientras la causa avanza, sus familiares solo esperan justicia. “Que pague. Si no lo paga en la tierra, lo va a pagar con la justicia divina”, expresó su nuera. Cristian, en tanto, apenas pudo contener las lágrimas: “Me arrebataron a mi papá. Veníamos con la esperanza de encontrarlo con vida”.
