Durante la madrugada del sábado, un niño de 9 años alertó al 911 sobre un episodio de violencia de género en su hogar. La policía demoró al agresor y la víctima recibió atención médica.
Un nene de 9 años llamó a la policía para alertar que su padrastro le pegaba a su mamá dentro de su casa en El Bolsón, Río Negro. El hecho sucedió en la madrugada del sábado 25 de abril. A las 2 de la mañana se registraron dos llamados al 911 realizados por el niño, quien solicitaba asistencia urgente por la situación de violencia de género.
A partir del aviso, efectivos policiales se desplazaron hasta el domicilio. Al llegar, fueron recibidos por el menor, quien se encontraba “muy asustado” y colaboró indicando el lugar exacto de la vivienda donde se desarrollaba el episodio. Una vez dentro del inmueble, los uniformados procedieron a la demora de un joven de 21 años, señalado como el presunto agresor.
De acuerdo con el relato de la mujer, su pareja “la había agredido con la mano en la cara”, provocándole un hematoma visible. En paralelo, el nene también aportó su testimonio, señalando que el hombre “la habría amenazado con un cuchillo”, situación que agravó el cuadro de violencia denunciado.
La víctima fue trasladada a un centro de salud para recibir atención médica correspondiente. Si bien no formalizó una denuncia penal en el momento, sí realizó una presentación por violencia familiar ante las autoridades. Posteriormente, y por disposición de la Fiscalía interviniente, el joven fue liberado. El caso quedó bajo la órbita del Juzgado de Paz, que evaluará posibles medidas de protección para la mujer y el menor.
Respecto del testimonio del niño, se indicó que en este tipo de situaciones suele utilizarse un abordaje especial para la toma de declaraciones, aunque en este caso la Policía dejó constancia de sus dichos en un acta.
La violencia de género abarca cualquier acto que cause daño físico, psicológico, sexual o económico a una persona por su género. Aunque puede afectar a cualquiera, las mujeres y las personas LGBTQ+ son las más vulnerables debido a estructuras sociales machistas y discriminatorias. Incluye violencia física (golpes, empujones, quemaduras), psicológica (humillaciones, amenazas, control), sexual (abuso, violación, acoso), económica (control del dinero, impedimento para trabajar), simbólica (mensajes sexistas, estereotipos) y digital (acoso en redes, difusión de imágenes íntimas sin consentimiento).
Con información de Diario Jornada.
