Con la participación de 52 congresales, el Partido Justicialista de Chubut celebró su Congreso Provincial Ordinario en la ciudad de Esquel. El evento, que reunió a dirigentes de toda la provincia, tuvo como principal resultado la aprobación de un documento que establece la postura oficial del espacio político frente al actual contexto.
Unidad en la oposición y críticas al gobierno
El plenario sirvió para canalizar el debate interno y unificar la posición opositora frente a las gestiones del presidente Javier Milei y del gobernador Ignacio Torres. Varios oradores coincidieron en señalar un alineamiento político entre ambos mandatarios, a los que responsabilizaron por el impacto de las medidas económicas en la población.
Entre las figuras presentes se destacaron el intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque, y otros jefes comunales como Gustavo Fita de Trelew y Dante Bowen de Dolavon. Fita remarcó que durante las deliberaciones se analizaron las problemáticas de cada región y se emitió un «mensaje unánime» de rechazo a las políticas de ajuste.
El reclamo de internas y la autocrítica
Desde algunos sectores se reiteró la necesidad de realizar elecciones internas ordenadas con el sistema D’Hondt para definir la representación partidaria. Se argumentó que este método permitiría llegar de manera más organizada a los próximos comicios, en referencia a las elecciones de 2027.
El documento final, titulado «El valor de la verdad para la reconstrucción», incluye una autocrítica por los resultados de los últimos comicios. Allí se reconoce que la fragmentación y la distancia con las demandas ciudadanas debilitaron al partido. Se propuso trabajar con «menos personalismos» y un mayor compromiso militante.
Denuncia al Consenso Fiscal y defensa del agua
Uno de los puntos más críticos del pronunciamiento está dirigido al reciente Consenso Fiscal Provincial, al que calificaron como un «pacto de ajuste encubierto». Según el PJ, este acuerdo limita la autonomía municipal y afecta la recomposición salarial de los trabajadores estatales.
Como cuestión innegociable, los congresales reafirmaron su compromiso con la Ley de Glaciares y la protección de las áreas periglaciares. Advierten que cualquier intento de flexibilizar la normativa pone en riesgo cuencas hídricas vitales, afirmando que «el agua representa un derecho humano y un recurso soberano».
Mirada hacia el futuro
Pese a las tensiones propias de la dinámica interna, el encuentro evidenció consenso en la urgencia de recuperar terreno político. Bowen destacó que existe un «acuerdo sobre la necesidad de tener un proyecto para gobernar». El congreso concluyó sin fracturas visibles, marcando una hoja de ruta que combina la oposición firme con una revisión de las prácticas partidarias.
