El Gobierno nacional fijó un nuevo plazo para que las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se incorporen al régimen diseñado para ordenar y cancelar las deudas recíprocas con el Estado central. A través del Decreto 171/2026, publicado este jueves en el Boletín Oficial, se otorga un período de 60 días hábiles para que las jurisdicciones completen su inscripción en este mecanismo.
Un mecanismo para ordenar las cuentas
El Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas fue creado en noviembre de 2024 con el objetivo de facilitar el «saneamiento» de los pasivos acumulados entre la Nación y las provincias. El sistema permite utilizar diversas herramientas financieras y legales, como compensaciones, transacciones, reconocimientos de deuda y remisiones, para lograr la cancelación de los saldos pendientes.
Una de las opciones clave que habilita el régimen es la posibilidad de que, si el saldo final resulta a favor del Estado nacional o de una provincia, este pueda ser cancelado afectando un porcentaje de los recursos que le correspondan por coparticipación federal. También se contempla la entrega de bienes nacionales a las provincias, como tierras, empresas o rutas, como parte del proceso de pago.
Requisitos y documentación
Para adherir al programa, las jurisdicciones deben presentar documentación que respalde la legitimidad de las obligaciones que pretenden incluir. Los informes técnicos pertinentes, que deben evaluar la verosimilitud y cuantificación de las deudas, podrán ser presentados ante la autoridad de aplicación hasta el 31 de diciembre de 2027.
«Los organismos y dependencias con competencia en la materia del Estado nacional deberán producir los informes técnicos pertinentes sobre la verosimilitud de las obligaciones que se pretenden incluir en el régimen», establece el decreto publicado.
Avances y objetivos federales
En el texto del nuevo decreto, el Gobierno indicó que ya se celebraron convenios con diferentes jurisdicciones y se logró sanear parte de las cuentas públicas. No obstante, aclaró que se continúa trabajando en la compensación de deudas recíprocas para cumplir con los objetivos planteados originalmente.
Cuando el régimen fue anunciado meses atrás, las autoridades lo presentaron como un paso hacia un «verdadero federalismo», argumentando que busca descomprimir las relaciones financieras históricamente asimétricas entre el gobierno central y las provincias. En aquella oportunidad, se señaló que uno de los pilares de la gestión era el ordenamiento macroeconómico y el equilibrio fiscal, evitando que la Nación se convierta en un «corsé» para el crecimiento provincial.
La implementación de este mecanismo representa un intento por ordenar un entramado de deudas cruzadas que, según reconocen desde el propio Ejecutivo, se ha acumulado durante décadas debido a desequilibrios en las relaciones fiscales y a un centralismo creciente.
