La tensión en Medio Oriente no afloja y mantiene en vilo a todo el mercado global. Argentina también siente el impacto de la fuerte escalada del precio internacional del petróleo, que acumula un alza de más de 40% en apenas dos semanas y ronda los u$s100 por barril. Pero todo parece indicar que esta vez el saldo para el país será positivo, ya que el fuerte ingreso de dólares que generará el repunte de las materias primas podría tener mayor peso que el efecto negativo que habrá en materia de inflación.
De acuerdo con Max Capital, una mayor inflación impulsada por el precio internacional del petróleo no afectaría el plan económico de Javier Milei, sino que, al contrario, lo beneficiaría. Si bien los repuntes de los precios del crudo y los fertilizantes (la urea, principal insumo para fabricar fertilizantes, sube casi 30% en el último mes, impulsado por la guerra) generan preocupaciones a nivel global, el impacto es distinto en cada país. En Argentina, sería favorable.
El impacto local sería positivo porque, aún a costa de una mayor inflación a partir de la suba de los precios internos de los combustibles, ahora Argentina es exportador neto de energía: en 2025, la balanza comercial energética registró un saldo positivo récord de u$s7.800 millones. Esto implica más ingreso de dólares para el mercado de cambios, lo que beneficia al peso y da margen para que el Banco Central compre más reservas.
El bróker de bolsa sostiene que una moneda más fuerte y estabilidad financiera por mayor ingreso de dólares deberían ser positivos para la inflación, incluso con subas de precios de los commodities. A la vez, destaca que hasta ahora el aumento interno de los combustibles (casi 9% en promedio) desde que arrancó el conflicto y el cierre del Estrecho de Ormuz, lo que redujo la oferta global de energía, ha sido amortiguado por YPF, el principal productor local, por no aplicar saltos abruptos.
Cuántos dólares extras entrarán a Argentina por la guerra
La mayor parte de las exportaciones argentinas son commodities. Previo al repunte del precio del crudo, para este año se esperaba un superávit energético de hasta u$s10.000 millones y, de acuerdo con Max Capital, ahora serían unos u$s1.200 millones adicionales. Esto se combina con mayores precios de la minería, sector que este año sumaría unos u$s5.000 millones respecto a las exportaciones del año pasado. Por lo tanto, hasta ahora, el cálculo indica más de u$s6.000 millones extras de ingreso de dólares al país.
Por ahora, la soja, cuyos derivados aportan el mayor flujo de ingreso de divisas al país por vía comercial, queda por fuera del cálculo porque en las últimas horas se derrumbó la cotización internacional y borró casi todo el avance que había logrado a partir del conflicto bélico en Medio Oriente. Con esta retracción, no aportaría dólares extras a lo previsto. Con el precio que marcaba días atrás, el cálculo apuntaba a unos u$s1.000 millones más.
Es decir, previo al reciente retroceso en el precio internacional de la soja, el bróker de bolsa calculaba un ingreso extra de dólares al país de más de u$s7.000 millones, impulsado por la suba de los precios de los commodities a partir del conflicto en Medio Oriente. Por ahora, hay que omitir el aporte extra de u$s1.000 millones previsto de la soja, pero habrá que seguir de cerca la evolución en las próximas jornadas.
El impacto en Argentina es mejor de lo que se temía
De acuerdo con Adcap, Argentina ha absorbido el shock global «mejor de lo temido». El principal riesgo de corto plazo, resalta, es el traslado a precios: la suba de la cotización internacional del crudo eleva el piso de los costos internos en combustibles y transporte. Además, la restricción de la oferta no se limita únicamente al petróleo, ya que aproximadamente un tercio del comercio marítimo global de fertilizantes transita por el Estrecho de Ormuz, lo que impacta en menor disponibilidad y suba de precios.
«Para un exportador agrícola como Argentina, esta es una dinámica de doble filo: precios de commodities más altos pueden respaldar los ingresos de dólares a través de las exportaciones, pero mayores costos de los fertilizantes pueden comprimir los márgenes y complicar la próxima temporada de siembra», afirma Adcap.
Moody’s Local prevé que en las próximas semanas los precios de los commodities se mantendrán altos y volátiles, pero caerían más adelante. Estima que una rápida resolución del conflicto en Medio Oriente podría ocasionar un derrumbe en el precio del crudo a niveles de entre u$s70 y u$s80 por barril, apenas por encima de lo que cotizaba previo al primer ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán.
«El petróleo por encima de u$s100 eventualmente generará cierto traslado a precios. Una moneda fuerte compensará parte del efecto, aunque la inflación aumentaría entre 2 y 3 puntos si el crudo se mantiene en estos niveles. Sin embargo, el peso sería 10% más fuerte gracias a un mayor superávit comercial, lo que reduciría la inflación de bienes transables en alrededor de 3 puntos», calcula Max Capital.
Otro factor que podría acotar el impacto inflacionario es el esquema de retenciones a las exportaciones de petróleo convencional que estableció el Gobierno en enero: los derechos de exportación del sector aumentarán a 8%, desde 3,3%, ya que el nuevo mecanismo ajusta los aranceles hasta ese nivel cuando el precio internacional del crudo supera u$s80 por barril. De acuerdo con analistas, el encarecimiento de la exportación incentiva la oferta local y, por consiguiente, modera los costos de los combustibles y a los de toda la cadena.
