La Ruta Nacional 40 volvió a ser escenario de tensión este lunes, cuando fuerzas federales aplicaron el protocolo antipiquetes para liberar un corte total del tránsito que se mantenía desde horas tempranas. El operativo se concretó alrededor de las 14.30, a la altura del puente sobre el río Curruhué, en el tramo que une Junín de los Andes con San Martín de los Andes, uno de los corredores más transitados de la región cordillerana.
En el lugar intervinieron Gendarmería Nacional, junto a Policía Federal y Prefectura Nacional, ante un piquete protagonizado por trabajadores municipales contratados, que reclamaban mejoras salariales y condiciones laborales. La protesta había generado serios inconvenientes en ambos sentidos de circulación, con varios kilómetros de vehículos detenidos y un impacto directo en vecinos, transportistas y turistas.
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Hasta cerca de las 15 horas, el tránsito permaneció completamente interrumpido y el clima en la zona del puente fue de alta tensión, con presencia masiva de fuerzas de seguridad y manifestantes. Finalmente, con el correr de la tarde, los manifestantes se retiraron del lugar luego de que se les comunicara la posibilidad de abrir una instancia de diálogo, lo que permitió normalizar la circulación sobre la Ruta 40.
Reclamo salarial y momentos de tensión
Según relataron referentes de la protesta, durante la jornada se vivieron momentos críticos. Azucena Quintriqueo, una de las voceras del reclamo, describió que el operativo dejó escenas de violencia. “Hubo represión, compañeros golpeados, disparos, corridas. Fue una situación muy difícil”, afirmó, al tiempo que señaló que la manifestación contó con el acompañamiento de vecinos y organizaciones sindicales.
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Quintriqueo indicó que trabajadores afiliados a ATE se acercaron para respaldar el reclamo, pese a no estar alcanzados por las mismas condiciones de contratación. “Se empezó a acercar mucha gente de la comunidad para apoyarnos y también compañeros de ATE que se hicieron presentes para acompañar a estos trabajadores”, sostuvo.
Uno de los puntos centrales del conflicto es el nivel salarial. De acuerdo a lo expresado por la referente, los trabajadores buscan alcanzar ingresos de 500 mil pesos, al considerar que los montos actuales no se corresponden con las tareas que desempeñan dentro del municipio.
Trabajadores esenciales sin estabilidad
Otro de los ejes del reclamo tiene que ver con la situación contractual de los manifestantes. Quintriqueo explicó que, aunque formalmente están incluidos en un esquema de “entrenamiento laboral”, en la práctica cumplen funciones esenciales para el funcionamiento del municipio.
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“El 90% de los trabajadores de la planta de reciclaje son estos compañeros. Quienes limpian las calles también lo son, al igual que personal del área administrativa y de otros sectores clave”, detalló. Según denunció, muchos de estos trabajadores llevan más de diez años bajo esta modalidad, sin estabilidad ni reconocimiento laboral.
“Están bajo este entrenamiento laboral mentiroso, porque lo que menos hacen es entrenarlos. Ya hacen directamente el trabajo”, cuestionó, y recordó que desde el inicio de la actual gestión municipal intentaron abrir una mesa de diálogo sin obtener respuestas concretas.
Conciliación obligatoria y expectativa
El conflicto tuvo un giro durante la tarde, cuando el Departamento de Trabajo notificó la conciliación obligatoria y convocó a una reunión entre las partes, prevista para este jueves, aunque sin horario confirmado hasta el momento. La notificación fue confirmada por la propia Quintriqueo, quien señaló que la instancia llega tras una prolongada falta de respuestas.
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“Recibimos una notificación de una conciliación para poder sentarnos a dialogar, cosa que no se venía dando porque hay una negación desde el gobierno local”, expresó.
La referente sostuvo que el conflicto llegó a un punto límite, en un contexto de fuerte malestar social. “La gente explotó. Escuchan que no hay plata, pero en diciembre las autoridades se aumentaron un 96%, mientras los trabajadores siguen cobrando un sueldo ínfimo”, denunció.
