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Massa apuesta todo al debate con Milei y evita los actos masivos antes del balotaje

La consigna es una, clara, y se repite como mantra entre los referentes del equipo de campaña de Sergio Massa: Todo al debate. El intercambio mano a mano con el libertario Javier Milei el próximo domingo constituye la apuesta central de la estrategia del ministro-candidato en las dos semanas que restan para el decisivo balotaje del 19 de noviembre.

La decisión es consecuente con la interpretación dominante entre los asesores massistas en el sentido de que la pulseada por la segunda vuelta electoral expondrá un enfrentamiento entre personalidades. Y que, dentro de esa dimensión, el gran objetivo de Massa en el debate apunta a «desnudar» a su adversario libertario, machacando en algunas de sus ideas más polémicas y en los rasgos controvertidos de su carácter.

«Hay que exponer las cualidades más problemáticas de Milei», es el desafío que se imponen entre los colaboradores del candidato de Unión por la Patria a partir del consejo de los brasileños Edinho Silva y Ottavio Antunes que junto al catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, responsables de los trazos centrales de la campaña del ministro.

La retórica de la «campaña del miedo» se reinventa en la recta decisiva hacia el balotaje bajo la pretensión de un enfoque más circunscripto ahora a la figura del líder de La Libertad Avanza.

Con esa meta específica es que los delegados massistas Santiago García Vázquez y Juan Manuel Olmos se sentaron a negociar con sus pares libertarios y la Cámara Nacional Electoral las reglas de juego del debate del domingo 12. Allí terminaron de imponer como condición que los candidatos no podrán utilizar llevar apuntes escritos para exponer sus propuestas e ideas, y que tendrán la posibilidad de «moverse en una zona delimitada» del escenario, sin tener que estar estáticos parados en un atril.

Cerca del ministro-candidato creen que esos cambios en el formato del intercambio potenciarán ciertos rasgos de su líder, más acostumbrado a la exposición mediática y a manejar situaciones de tensión, y que al mismo tiempo podría evidenciar en mayor profundidad algunas de las dificultades que ya mostró Milei en los dos debates previos.

«Es un mano a mano directo y a una semana de las elecciones. Cualquier error no forzado, una palabra, un gesto de más puede ser letal», advierten en el massismo. Por eso, ensayo y preparación para evitar imprevistos marcarán la agenda del ministro en el tramo final de la semana junto a algunas recorridas de campaña.

Esquivar actos masivos

La otra decisión que activaron los asesores massistas para los días que restan de proselitismo es esquivar cualquier acto masivo y concentrarse en la apuesta de seducir al electorado independiente. En ese plan desalentó la semana pasada la nueva demostración de fuerza que imaginaban los caciques de la CGT en respaldo a su candidatura. Para ello el miércoles Gutiérrez-Rubí se presentó sorpresivamente en la deliberación de la mesa chica cegetista en UPCN para argumentar ante los sindicalistas sobre la inconveniencia de avanzar con la celebración. A la par, el propio ministro suspendió el encuentro que ese mismo día iba a mantener con el jefe camionero, Hugo Moyano, en el Palacio de Hacienda.

«Hay que apostar solo a las fotos que sumen«, sostienen en el bunker de UxP en Bartolomé Mitre al 300. Allí privilegian el armado de «encuentros» con figuras, referentes o exponentes de diversos sectores, una escena que les permita articular con sus propuestas de gobierno en contraposición a las de Milei, por sobre el concepto de «actos» militantes o partidarios.

La estrategia se complementa con la apuesta por incursionar en los territorios que resultaron más esquivos al postulante oficialista el domingo 22 de octubre. Por eso este lunes Massa desembarcará en la provincia de Córdoba, el segundo distrito electoral del país y donde necesita duplicar la performance que logró en las generales para empatar en el balotaje los números que obtuvo Daniel Scioli (30%) en 2015 o Alberto Fernández en la elección general de 2019.

Como anticipó Clarín, el plan cordobés es el mismo que Massa desplegará en los días que faltan para la segunda vuelta: la apuesta por acentuar su desmarque del kirchnerismo e incluso de la simbología peronista. El ministro ya estrenó el formato el sábado en un acto en San Fernando, en el qué -por orden de sus asesores de campaña- solo se admitían banderas argentinas y estaba prohibido llevar iconografía de las múltiples tribus del oficialismo.

El esquema de recorridas en distritos electorales ariscos, tras la visita del viernes a Mendoza, sumó este domingo una serie de actividades en Corrientes, la provincia gobernada por Gustavo Valdés. Y luego de la visita de este lunes a Córdoba, Massa llegará el martes a la capital de Santa Fe, donde espera apuntalar el nivel de adhesiones que cosechó en la primera vuelta.

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