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El Banco Central perdió US$ 20.000 millones en el año: cómo planea Sergio Massa reforzar las reservas

En lo que va del 2023, el Banco Central perdió US$ 20.042 millones de reservas. El efecto de la sequía sobre las exportaciones, más el uso de divisas para intervenir en el mercado cambiario, llevaron a que la autoridad monetaria se perfile a cerrar octubre con reservas brutas por US$ 24.500 millones.

Para los que siguen de cerca la evolución del mercado cambiario, lo más preocupante es lo que ocurre con las reservas netas, el verdadero poder de fuego para intervenir en el mercado, que por estos días son negativas en US$ 7.700 millones. Pero ese número va a empeorar la semana próxima, cuando se concrete el pago de los vencimientos con el Fondo Monetario y caigan a US$ 11.000 millones, el peor número en 20 años.

La estimación de Portfolio Personal Inversiones (PPI) es que con las compras del Banco Central de los últimos dos días, las reservas netas llegan a -US$ 7.580 millones. Pero apuntan que con los pagos por casi US$ 3.500 millones que hay que hacerle al FMI entre el 31 de octubre y el 06 de noviembre, las reservas netas se perfilan a -US$ 10.900 millones a principios de noviembre. El economista Salvador Vitelli coincide en que las reservas netas se hundirían a US$ 11.000 millones negativos, «el peor dato en 20 años».

Este escenario debilita las chances del Gobierno de evitar un nuevo salto en el dólar antes de las elecciones. Para llegar al balotaje del 19 de noviembre más fortalecido, el ministro candidato Sergio Massa apuesta a varias herramientas para reforzar las reservas.

Las medidas de Massa

La primera fue la extensión a todos los exportadores de un dólar preferencial para liquidar sus divisas. Desde ayer y hasta el 17 de noviembre, los exportadores podrán liquidar el 70% a través del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), donde el dólar mayorista cotiza a $ 350, y el otro 30% a través del contado por liqui (CCL), el dólar financiero que hoy se negocia a $ 889.

Para los analistas, se trata de una herramienta de doble filo, que por un lado permitirá aumentar la oferta en el segmento de los dólares financieros -donde las operaciones se pactan entre privados, por lo que no tocan las reservas- y esto atenuará el uso de las divisas del Central para evitar una disparada de las cotizaciones. Pero a la vez, habrá un 30% de divisas que ya no irán al MULC.

Para Aurum Valores esta decisión «implicará mayor oferta en el mercado de dólares financieros y menor acumulación de reservas. En el agregado, esperaríamos que el BCRA reduzca su intervención en el mercado de los dólares financieros, dado que si no lo hace el deterioro del stock se profundizaría aún a niveles más críticos».

«No creemos que esta política pueda sostenerse mucho tiempo dado que el BCRA necesita con urgencia recomponer reservas», refuerza Aurum.

Otra de las herramientas es el acuerdo con China para ampliar a US$ 6.500 millones el segundo tramo del swap. Desde Abeceb marcan que el swap es clave por dos motivos: «evitar un colapso por la falta de reservas líquidas y estar en condiciones de pagarle al FMI. El pago en término al Fondo es una señal de compromiso con la búsqueda de estabilidad en el futuro».

Desde Ecolatina señalan que «el impacto del nuevo tramo del swap dependerá del uso efectivo que se le asigne. Es probable que se utilicen yuanes para los pagos de octubre y noviembre con el FMI -próximo a US$ 1.400 millones-, por lo que el remanente se encauzará en parte para importaciones y para controlar los dólares financieros en un escenario de mayor volatilidad de cara al balotaje».

Otro elemento para asegurarse el ingreso de divisas es la subasta de las frecuencias 5G de telefonía móvil, que le permitió ayer al Gobierno recaudar US$ 875 millones.

Para Abeceb, otra de las alternativas a las que puede recurrir Massa es aplicar «un cepo más severo que racionalice las importaciones y recurrir a la CNV, el Banco Central, la AFIP, etc. para limitar las transacciones en dólares y la brecha. El efecto colateral es deprimir el nivel de actividad».

Otra opción es «subir las tasas de interés sensiblemente si se agrava la caída de la demanda de dinero. Esto descomprime la demanda de dólares al costo de incidir sobre la liquidez, el nivel de actividad y la emisión para financiar intereses mayores sobre Leliqs y pases», consigna Abeceb.

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