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Diario de viaje, día 14: obra pública en La Baule y cómo arreglar un bache en un abrir y cerrar de ojos

Existen pocas cosas más desagradables que la comparación. Principalmente cuando lo que se pone a consideración de la imagen y semejanza, hiere el orgullo. Pero ahí vamos. Una mañana, dos días atrás, una máquina vial interrumpió el paso -y la armonía sonora- en una de las calles que terminan en la costanera. Antes de la esquina, justo a la altura de la senda peatonal, una vallas delimitaron los metros cuadrados en los que en cuestión de horas retiraron una porción de asfalto de vereda a vereda.

Por la tarde, quedó un cráter perfectamente rectangular de unos 50 centímetros de profundidad con las mismas vallas para evitar el paso de autos y peatones. El regreso de los enviados especiales tras una jornada laboral advirtió la obra paralizada y las especulaciones sobre cuánto demoraría el relleno y otras yerbas, con el parámetro de obras similares en la ciudad de Buenos Aires o el Conurbano.

A la mañana siguiente, de vuelta a otra jornada en el entrenamiento de Los Pumas, no había muestras de que pronto esa arteria tuviera nuevamente tránsito. Las especulaciones, entonces, parecían confirmarse: los cráteres realizados por maquinaria pesada con el propósito de reparar lo dañado pueden demandar un tiempo incalculable hasta ser rellanados. A otra cosa, adiós charla. Nada más aburrido que hablar de un pozo.

La señalización de una zona en reparación. Fotos Emmanuel Fernández/ Enviado especial La señalización de una zona en reparación. Fotos Emmanuel Fernández/ Enviado especial Pero ese mismo día a la tarde, en esa esquina de La Baule, hubo un pase de magia. De regreso, los autos transitaban como antes de ayer. Ya no había rastros de cráteres, vallas, conos ni señales de precaución. Casi en un abrir y cerrar de ojos estaba todo resuelto.

Las comparaciones son odiosas, pero en esta ciudad nadie esperaba otra cosa y que una simple reparación pasara al olvido rápidamente. ¿Siempre es así acá, tan rápido son las reparaciones con maquinaria pesada y todo? “Sí, es simplemente el arreglo de una calle, ¿qué esperabas?”, contestó, y preguntó, el portero del edificio. Porque las comparaciones son odiosas, no hubo respuesta.

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