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Hay «muchos elementos» para comprobar el «crimen»

Familiares del militante social Facundo Molares Schoenfeld, militantes del Movimiento Rebelión Popular (MRP) y sus abogados advirtieron que “hay muchos elementos contundentes para comprobar el crimen” del fotoperiodista, cuyo cuerpo fue velado la tarde de este viernes, y aseguraron que sufrió una “asfixia” por parte de efectivos de la Policía de la Ciudad que lo “aplastaron boca abajo contra el suelo” y le produjeron un “accidente de tipo cardíaco” seguido de muerte, durante un operativo de represión a una protesta de la que participaba el jueves pasado en el Obelisco.

“Los elementos que tenemos son muchos y contundentes, nos van a permitir comprobar el crimen”, dijo uno de los abogados de la familia Molares, Gustavo Franquet, durante una conferencia de prensa realizada en la sede del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), ubicado en Solís 1158 de la ciudad de Buenos Aires.

Según explicó el abogado, el perito de parte Fernando Mario Ariel Rossi consideró que la autopsia del cuerpo de Molares -que fue velado la tarde de este viernes en la Asociación Mutual Sentimiento, en Federico Lacroze 4181- es “absolutamente compatible con una asfixia”.

Sin embargo, también indicó que esa autopsia, según la cual Molares falleció por “congestión y edema, hemorragia pulmonar-cardiopatía dilatada”, es un informe que “no dice nada sin el contexto” en el que se produce la muerte.

“A Facundo lo tiraron al suelo, lo aplastaron boca abajo contra el suelo. Se le subieron dos policías de 100 kilos cada uno. Las demás personas que fueron sometidas a ese trato decían que no podían respirar. Algunos empezaban a decir que Facundo se estaba poniendo violeta”, detalló.

Molares, de 47 años, murió en la tarde del jueves 10 de agosto, a pocos metros del Obelisco, tras la represión de la Policía de la Ciudad a una protesta realizada por agrupaciones de izquierda y organizaciones sociales convocada “contra la farsa electoral y por la democracia del pueblo”.

Franquet señaló que el fotorreportero falleció por “el esfuerzo que le costó la asfixia a la que fue sometido, boca abajo en el suelo, que hizo que se le produjera un accidente de tipo cardíaco y pulmonar, algo bien indicado por los médicos”.

Sobre las versiones que indicaban que Molares tenía comorbilidades que le propiciaron la muerte, Franquet argumentó “conocer” su “historia clínica” y afirmó que tenía “una afección” que le provocaba “problemas respiratorios” pero que no tenía “riesgo de un infarto”.

El abogado remarcó que ninguno de los peritos consultados, tanto del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), de la Secretaría de Derechos Humanos, como el propio Rossi, cuestionó la autopsia y que, sumado a los trámites que padeció su familia para tramitar la entrega de su cuerpo, prefirieron desistir de “una segunda autopsia”.

“Renunciamos a pedir una segunda autopsia a cambio de recuperar el cuerpo de Facundo y poder tenerlo con nosotros”, agregó.

Los agentes que actuaron frente a la manifestación pertenecen a la División Operaciones Urbanas de Contención (DOUC) y estuvieron bajo el mando de la comisaría 1-B de la Policía porteña, según se pudo establecer desde la Fiscalía Nacional en lo Criminal Correccional 30, a cargo de la fiscal Marcela Sánchez.

La fiscal Sánchez, que dirige la investigación, ordenó que se identifique a los efectivos que participaron del operativo y encargó las medidas de prueba a la División Intervenciones Judiciales de la Policía Federal (PFA).

Consultado sobre si están identificados los efectivos policiales que participaron de los hechos, Franquet afirmó que “no se hizo demasiado” hasta el momento y que “recién el jueves tuvieron acceso al expediente”.

“Todavía no se ha conseguido una información precisa sobre la Policía de la Ciudad”, señaló.

De la conferencia también formaron parte su padre, el juez de paz en la localidad chubutense de Trevelin, Hugo Molares, y los militantes del MRP Lali Machado y Leonardo Juárez.

“Hay suficientes pruebas fílmicas y testimoniales, si realmente quieren administrar justicia, lo pueden hacer”, dijo Hugo Molares sobre su hijo, a quien se refirió como “un poeta, un soñador y un luchador de toda la vida”.

También cargó contra el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta y el ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Eugenio Burzaco, a quienes calificó como “miserables” y “autores intelectuales del crimen”, y que “merecen ser enjuiciados”.

“Tanto Larreta como Burzaco son los autores intelectuales. No había ninguna necesidad de reprimir un grupo de 20 o 30 personas que ya se estaban retirando. Facundo estaba fumando un cigarrillo y lo atacaron. Lo atacaron con saña, es un crimen con ensañamiento”, añadió.

En tanto, Machado indicó que existen “pruebas suficientes” para comprobar que fue “premeditada” la muerte de Molares, a quien no decidió tratar como “una víctima” sino como “un revolucionario”.

“Fue un tipo que tenía una consecuencia política que no vamos a encontrar en ningún lugar de Estado. Facundo viene a ser lo más hermoso que parió la lucha de clases en América Latina. Claro que necesitaban que no esté”, sostuvo.

Por otro lado, Suárez añadió que el fotoperiodista “era un hombre de otro tiempo” y que eso explica por qué “un muchacho del conurbano bonaerense se vaya a una guerra de cuarta generación como la guerra colombiana”, en referencia a los 15 años en los que Molares formó parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La causa, caratulada como “averiguación de causales de muerte”, está a cargo del juez Manuel Gorostiaga, del Juzgado Criminal y Correccional Nº2, y quien instruye la investigación es la Fiscalía Nacional en lo Criminal Correccional 30.

Gorostiaga aceptó el jueves a Hugo Molares como querellante en la causa en la que se investiga la muerte de su hijo por ser “particular damnificado” en los hechos.

“De pibe miraba los chicos comiendo la basura y decía, ¿por qué? La gente viviendo en la calle entre cartones, ¿por qué tiene que pasar esto?”, resaltó Molares en charla con Télam -en la última nota que dio a un medio-, al describir el argumento que lo movilizó a formar parte de un grupo armado como las FARC, que -dijo- persigue “cambios de raíz”.

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