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Macri vs. Larreta y Cristina vs. Massa

Les cuesta a las dos coaliciones mantener la unidad. Las relaciones irreconciliables de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, y las de Cristina Kirchner con Sergio Massa exponen en plena campaña el choque entre los intereses de supervivencia de los dirigentes y el interés del conjunto de las alianzas.

Esas fricciones animan una campaña rutinaria y que no parece afectar la marcha previsible hacia una confrontación pareja en octubre. Cristina provecha cualquier oportunidad – Tigre o Chubut, como se contará acá -– para jibarizar el crecimiento de Massa como candidato.

Macri, del otro lado, ha dejado la huella de su decisión de esmerilar la autonomía de Larreta, pero parece revistar ahora la agenda partisana. Macri reaparecerá este lunes en Buenos Aires, pero evitará participar de actos partidarios hasta después de las PASO.

El formato de este nuevo período absorbe las lecciones de las elecciones provinciales en Santa Fe y Córdoba. En esos distritos, segundo y tercero en cantidad de votantes, los resultados de las PASO y la general de Córdoba exhibieron con crudeza los efectos de las divisiones que existen en Juntos por el Cambio.

En Santa Fe lo revolcaron al peronismo, pero su delegada, Patricia Bullrich, resultó derrotada en la puja del larretista Maxi Pullaro y Carolina Losada.

Las PASO, herramienta incontrolable

Pudo evitarse esa pelea, como la coalición pudo evitar la doble derrota en las elecciones de Córdoba – gobernación el 25 de junio e intendente de la Capital el domingo anterior.

Son experiencias que no adelantan tendencia ni afectan al voto global de la coalición. Pero sí exhiben las disfunciones de la relación entre los dirigentes que deberían corregirse en una fuerza que tiene chances de ganar el poder. Ponen en revisión, desde ya, ese prejuicio que afirma que la competencia entre precandidatos en una primaria favorece la rentabilidad global de la fuerza.

Además, esa presunción de que la competencia no tiene efectos puede valer para el mundo de los negocios. Pero en política quien pierde y se gastó la propia y la que le prestaron, lo que busca es venganza, represalia o cuanto más, se queda en la casa el día de las elecciones generales.

Las PASO, según el formato peronista de 2010, son un revólver con el gatillo montado que se arroja sobre la mesa como en esa costumbre macabra de los mexicanos. Puede matar a cualquiera. Todos quieren jugar con esa arma de efectos incontrolables en la creencia de que matará a otro.

Después del 14, la hora de los coroneles

Este Macri vuelve con la idea de recuperar su perfil dentro del PRO y de Cambiemos. Había postergado el papel de líder superador de las diferencias entre las tribus, para elegir el apoyo a uno de los precandidatos.

Es comprensible que antes de viajar al exterior, hace tres semanas, predicase entre sus asesores más cercanos la necesidad de remontar la agenda partisana. Lo importante no ocurre el 13 de agosto – día de las PASO – sino el 14.

En el after hour de un resultado aún incierto, por más que los campamentos en pugna declaren victoria por adelantado, espera subirse de nuevo a la tarima, por encima de los caciques del PRO, y encontrar algún concilio con los jefes de los partidos de la coalición, el radical Gerardo Morales, Elisa Carrió, jefa de la Coalición Cívica, y Miguel Pichetto, del Peronismo Republicano.

Su apoyo a Patricia Bullrich y al primo Jorge, frente a la opción de Horacio Rodríguez Larreta, hirió la unidad del PRO. Esa disidencia permeó hacia el resto la coalición y bloqueó el diálogo con los otros socios. Es difícil construir un triunfo en esa división.

Para después del 14, Macri ha instruido a sus tuneleros (que los tiene) que reabran contactos discretos con todas las fuerzas, para que trabajen sobre las segundas líneas de las fuerzas de la coalición, en lo que ya algunos llaman «la agenda de los coroneles». Esto implica hacer un trabajo silencioso para el día después de las PASO, que movilice y agilice la convocatoria de los «coroneles» que están entremezclados en cada lista, para construir nóminas unificadas.

Con los generales va a ser más difícil el encuentro, pero va a haber mucha gente que, conocido el resultado de las PASO, tiene que subir en las listas. Es la tarea desde la cual Macri intenta recuperar el rol de líder. Debió hacerlo quizás antes y le hubiera ahorrado energía a la campaña de la oposición, que ahora debe confrontar con un oficialismo que renovó pronto la unidad de 2019.

Hombres mirando al sur y el frío

A la distancia, Mauricio ha seguido las elecciones provinciales. Apoya la neutralidad de Patricia y Larreta en las elecciones de hoy en Chubut. La prueba es que Patricia, que le responde fielmente, viajará a Chubut cualquiera sea el resultado.

Hasta este fin de semana, Larreta no había decidido si también acompañará a la fórmula de Cambiemos en esa provincia – Nacho Torres-Gustavo Menna. Macri consultó a la distancia la oportunidad de aparecer este domingo en Chubut, si llegaba a tiempo. Le aconsejaron que era mejor no aparecer en público hasta el 14 de agosto.

Se ha limitado, antes del regreso, en cumplir con camaraderías de vestuario como llamarlo el jueves a Cristian Ritondo para felicitarlo por su cumpleaños 57° – el candidato bullrichista amortiguó su celebración, después de que Mauricio lo despertase ese día a las 6 AM (cosas de la diferencia horaria con Europa).

Ritondo no viajó ese día junto a Patricia Bullrich-Néstor Grindetti-Alex Campbell a la gira por el sur de la provincia de Buenos Aires. Se conformó con compartir un modesto rogel en su despacho de la cámara de Diputados.

Lo achicaron a Massa en Chubut

Las elecciones, ese intento de que la esperanza triunfe sobre la experiencia, vuelve a ilusionar al oficialismo y a la oposición. Las dos fuerzas admiten paridad de chances en las elecciones de este domingo a la gobernación de Chubut. Ocurren a 15 días de las PASO y exhiben las luces y sombras de las dos coaliciones.

El peronismo chubutense logró unificarse después de años de divisiones, y eso ha costado que el gobernador saliente, Mariano Arcioni, haya sufrido el arrinconamiento que el peronismo cristinista le hace a Sergio Massa.

Arcioni es el único gobernador que Massa puede alardear como propio, pero en el reparto de candidaturas ha quedado relegado a ser el segundo candidato a Parlasur nacional, entre Teresa Parodi y Victoria Donda, dos becarias del cristinismo extremo.

Le habían prometido ser candidato a primer diputado nacional. La mano cristinista que lo castiga aparece en la candidatura del director de la Policía Aeronáutica, José Glinski, como intendente de Comodoro Rivadavia.

El fracaso de la lista única en Cambiemos

Para la oposición, Chubut es un experimento de unidad. Es una de las provincias en donde hay lista única de candidatos a diputados nacionales de Cambiemos (junto a Entre Ríos, Mendoza y Corrientes). Se salva JxC de esa provincia de la pelea entre las candidaturas de Larreta y Bullrich.

La unidad en el renglón de los diputados alivió a la fórmula local del stress a que esa puja somete a la oposición en varios distritos. Especialmente en los más grandes, como Córdoba, Santa Fe y CABA. Buena parte de la dirigencia de JxC intentó imponer el criterio de que hubiera lista única en las categorías a legisladores nacionales en todo el país.

En 2015 fue la clave de que no hubiera divisiones de fondo en la fuerza. La idea se frustró por la negativa de Larreta de que hubiera lista única en la provincia de Buenos Aires.

El motivo es el prejuicio de que en 2021 la buena performance de JxC en ese distrito obedeció a que fueron a una PASO en la que se impuso Diego Santilli sobre Facundo Manes.

Ir a una lista única este año hubiera obligado a una misión imposible: pacificar las relaciones entre las tribus del radicalismo, irreconciliables al punto de que el intendente de San Isidro, Gustavo Posse va como vicegobernador del larretista Santilli, y el presidente de ese partido, Maxi Abad, como primer senador nacional por Bullrich.

Daños que se pudieron evitar

Patricia respondió con la negativa a que hubiera lista única en Santa Fe y Córdoba. Le costó la derrota de Carolina Losada en manos del radical Maximiliano Pullaro. También que no hubiera lista única en Córdoba, costó que Mario Negri, jefe de la oposición en el Congreso, quedase afuera de las listas.

Negri, como antes Larreta, Gerardo Morales o Ernesto Sanz, sostuvo hasta el final que debía haber una nómina única, colgada de las diversas candidaturas presidenciales.

Falta aún dimensionar el daño que le ha significado a la oposición que Negri quede afuera del Congreso. Durante los 4 años de Macri y los 4 de los Fernández desarrolló una tarea difícil de reemplazar con una fuerza que fue primero oficialismo y luego oposición, haciendo destrezas para legislar desde una minoría como si fuera mayoría.

La justicia controla las afinidades electivas

¿Existe un tribunal que pueda arbitrar sobre la autenticidad de las declaraciones de amor? Cabe la pregunta después de que la Cámara Nacional Electoral avalase la impugnación de la adhesión de la lista del intendente post massista de Tigre, Julio Zamora para ir en la misma boleta presidencial de Massa.

Se creían agotadas las declaraciones de amor – certificadas en la aceptación de la relación en la junta partidaria -. Pero el apoderado Juan Manuel Olmos descubrió que Zamora, que compite por un nuevo mandato como intendente de Tigre con Malena Galmarini de Massa, no tiene la «mínima comunión política» que debe haber entre correligionarios o compañeros.

La prueba son las declaraciones ácidas del alcalde contra el ministro de Economía. La queja fue validada por la CNE con el voto mayoritario de Santiago Corcuera y Daniel Bejas, que protegen la autoridad del partido para habilitar o no las adhesiones como una decisión que no puede revistar la justicia.

Es una sentencia con sustancia, porque abre la posibilidad de que las divisiones internas en los partidos caigan bajo el imperio de los jueces. ¿Qué tendrá que decir la justicia si alguien lleva a los tribunales las pullas de Juan Grabois contra Massa, de quien que ha dicho: “»Ni en pedo vamos a votar a este cagador y vendepatria”? ¿O las descalificaciones de Bullrich sobre Larreta?

Equivale a juzgar a los políticos por la sinceridad de sus ideas, algo parecido a juzgar a los jueces por el contenido de las sentencias. O prohibir un matrimonio porque un tribunal cree que no se aman lo suficiente.

Primer castigo judicial a la «grieta»

Alberto Dalla Vía – el tercer hombre en la CNE -, en un voto disidente, hizo silencio sobre ese punto, pero rechazó el recurso porque fue hecho a destiempo.

La adhesión había sido aceptada por las partes, y la justicia, afirma en su voto, debe dar seguridad jurídica y respetar los plazos. «Lo contrario – argumenta Dalla Vía – importaría dejar librado al juez de la causa la definición de un plazo que está fijado legalmente y que es, por lo tanto, indisponible».

Agrega que la sinceridad de las alianzas está por encima del «mero interés de las partes» y es una cuestión de orden público. Defiende sobre este punto, «el criterio de asegurar el honesto desarrollo de la lucha política y el juego limpio que debe presidir la práctica de la democracia».

El juego limpio, supone, contiene los excesos verbales entre los candidatos que compiten, como Zamora y los Galmarini-Massa. Visto desde el ángulo novelesco, esta sentencia de la CNE es la primera sanción judicial en favor de la unidad interna de los partidos. Una sanción a la llamada «grieta».

Tigre: penas de bandoneón

La resolución respalda la intención del massismo de arrinconar a Zamora. El fallo lo dejaba con lista corta de nivel municipal – intendente y concejales – pero ya cuenta con la ayuda expresa del anti-massismo que anida en todo cristinista.

La respuesta instintiva del alcalde arrinconado por el massismo fue negociar con la junta electoral del PJ de Buenos Aires – que preside el ministro provincial Leonardo Nardini una autorización para que Zamora pueda colgar su nómina local a la lista de gobernador de Axel Kicillof.

Un regalo, porque el gobernador encabeza las preferencias en las encuestas de intención de voto. Tanto que hace afichería de campaña sin mencionar que va colgado a la lista de Massa. La sanción de la CNE, además, rescata la adhesión de Zamora a la fórmula presidencial de Grabois.

Entre la mano que le puede dar Kicillof y Grabois, que no tiene pelos en la lengua para criticarlo a Massa, la posibilidad de Zamora de ganar las elecciones mejora significativamente. Le bastaría con quedarse callado para prosperar, porque la campaña contra Massa se la harán Kicillof con su silencio sobre Sergio, y las descalificaciones que suele propinarle a Grabois al candidato-ministro.

¿No era mejor para Massa quedarse callado? Quizá sí, porque en las encuestas que hace circular Zamora, él encabeza las preferencias con 42%, después va Segundo Cernadas de Juntos por el Cambio, con 20%, y recién tercera va Malena con el 17%.

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