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Dólar y devaluación: la estrategia del aguante entra en zona de definición

Los bonos argentinos no paran de bajar, el riesgo país está por arriba de 1700 puntos y el Banco Central amplió el cepo para operar con dólar bolsa.

El resultado financiero de la semana posterior a las elecciones que el gobierno perdió con claridad a nivel país demuestra que lejos de regenerarse la confianza, la incertidumbre en materia económica sigue dominando el panorama.

Y esa desconfianza capea a pesar de que uno de los anuncios principales del presidente después de la derrota fue que acelerará la negociación de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Si bien se acepta que el Gobierno no tiene un plan B alternativo al acuerdo con el FMI -los rumores en Economía dicen que hasta Cristina Kirchner estaría convencida y su temor es que Alberto Fernández no logre estabilizar la situación con una inflación prevista para 2022 superior a 50%- lograrlo no resultará una tarea sencilla.

Un informe post-electoral de la consultora abeceb pone el foco en los dos temas centrales: la incertidumbre y los pasos que deberá dar el Gobierno para alcanzar algún tipo de acuerdo con el FMI.

Sobre el primero y fundamental problema que es la incertidumbre, sostiene con criterio que es más una tarea política que económica.

En otras palabras, no se sabe qué piensa Cristina Kirchner sobre el camino al Fondo y en su entorno dejan trascender que la vicepresidenta está convencida de que logró mantener el core de su voto y se mantiene a la espera de las movidas de Alberto Fernández. (¿impulsará la vice otro cambio de gabinete?)

Pero, volviendo al trabajo de abeceb, hay tres certezas sobre qué le pedirá el FMI al gobierno argentino: 1) ajuste fiscal, 2) recomposición de reservas para evitar problemas de liquidez externa y 3) control sobre la expansión del crédito para controlar la inflación.

El presidente dijo que no habrá una reducción del gasto público por lo que habría que pensar que al equilibrio fiscal se iría por otra suba de impuestos (la oposición ya adelantó que no está dispuesta a avalarla) o por una licuación del gasto vía una devaluación.

En la trampa en que el gobierno mantiene encerrada a la economía, tanto desde el ministerio de Martín Guzmán como desde el Banco Central de Miguel Pesce se insiste en que una devaluación fuerte no tiene cabida por el impacto que tendría sobre una inflación que ya está fuera de control.

De hecho, en la semana posterior a las elecciones el Central ratificó con firmeza la política de aumentar muy de a poco al dólar que se condijo con la decisión de restringir las operaciones con dólar MEP en el intento de no perder más reservas con las intervenciones en el mercado.

Sentarse arriba de los dólares a la espera que se intensifique la llegada de las divisas por las exportaciones de trigo (el gobierno festeja la suba del cereal afuera a US$ 300 la tonelada) implica confirmar la esencia del plan “aguantar”, de plena vigencia antes de las elecciones, por un tiempo más. ¿Hasta cuándo?

Guzmán aseguró sobre el fin de semana que van a un acuerdo con el FMI y que Cristina Kirchner avala ese camino. Y además de ratificar que no habrá una devaluación, el titular de la cartera económica dijo en declaraciones radiales que la intención del Gobierno es primero firmar con el Fondo para después buscar la validación de la oposición en el Congreso.

Mientras tanto, el plan “aguantar” deberá demostrar la capacidad del Central de conseguir dólares a las puertas de un diciembre cuando, como es tradicional, aumentará la demanda y la circulación de pesos con motivo del inicio de las vacaciones y de las fiestas de fin de año.

No atentar contra el clima navideño será una de las metas de la política mientras la economía estará atenta a las reacciones en favor de un acuerdo con el FMI que despeje el horizonte de los US$ 19.000 millones de vencimientos en 2022 que implican decisiones difíciles en materia fiscal y monetaria en medio de una inflación de 50% anual. Son tiempos de definiciones y muy sensibles.

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