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Martín Guzmán devolvió al Banco Central $ 75.000 millones en medio de la presión kirchnerista para que gaste más

El Ministerio de Economía, a cargo de Martín Guzmán, canceló este jueves en forma anticipada $ 75.000 millones en adelantos transitorios con el Banco Central. De esa manera, intentó enviar una señal de prudencia fiscal en medio de la aceleración de la emisión monetaria para financiar el mayor gasto y las nuevas restricciones para contener las presiones sobre el dólar.

Según confirmaron fuentes oficiales, el BCRA recibió la mitad de los $ 150.000 millones que el viernes pasado le giró al Tesoro para pagar el vencimiento de dos bonos. La secretaría de Finanzas colocó deuda este martes y miércoles por $ 108.000 millones y con esos recursos canceló este jueves los adelantos, un pedido que había generado cruces en los despachos oficiales.

Los otros $75.000 millones servirán para cubrir un aparente bache entre el ingreso de la recaudación de septiembre y la concentración del gasto a fines de ese mes y principios de octubre. “Tiene que ver con el momento en que el Tesoro ejecuta el gasto, seguramente hay un desfasaje entre los impuestos que ingresan a las arcas y el pago de sueldos“, explicaron en Finanzas.

La devolución de fondos al organismo encabezado por Miguel Pesce apunta a “tranquilizar” a los mercados en un contexto de nuevas trabas a los dólares financieros y el pago anticipado de importaciones. Guzmán viene advirtiendo que la emisión “pone presión sobre el dólar” frente a la exigencia del kirchnerismo de acelerar el gasto a cinco semanas de las elecciones.

Las mayores necesidades financieras (incluidos los pagos de deuda), sin embargo, vienen expandiendo la emisión. En el caso de los adelantos transitorios, se trata de créditos ocasionales que se cancelan antes de los 30 días corridos. El Tesoro amplió esa fuente al devolver $ 427.000 millones con los pesos de la venta al BCRA de DEG (activos distribuidos por el FMI).

Economía recurrió a esa maniobra contable ante los límites para seguir recurriendo a la otra vía de emisión: las utilidades del Banco Central. Estas son ganancias contables que puede transferir al Tesoro (infladas por letras en esa moneda y la devaluación del 2019) y que en septiembre llegaron casi al límite de su capacidad, determinada por las utilidades registradas en 2020.

“El problema para financiarse es que como no se plantea una devaluación, el Tesoro se queda sin utilidades del Banco Central para financiarse. El modo de resolverlo es ampliando adelantos transitorios para financiar al Tesoro mediante la monetización de los DEG”, explicó una fuente del equipo económico. 

Así, contando esas dos fuentes de financiamiento, la asistencia monetaria sumó más de $ 1 billón en el año (2,3% del PBI), sin incluir la cancelación de adelantos por los DEG que, según la consultora LCG, tuvo por ahora “un efecto monetario neutro”. Y para el último trimestre se espera un mayor incremento de la emisión, lo que podría recalentar los precios y el dólar.

“La devolución de la mitad de los adelantos se explica porque se les está yendo la mano con la emisión monetaria y eso va a tener consecuencias en la inflación”, dijo Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral. El otro impacto es sobre el mercado cambiario, un factor de presión que, según Vasconcelos, provoca un drenaje de US$ 1.000 millones de reservas por mes.

Hay un movimiento simétrico en la dinámica de las reservas: a mayor emisión y déficit fiscal financiado con emisión, la tendencia de las reservas es descendente“, sostuvo. Las presiones sobre el dólar llevan a que el Central venda más reservas y a cambio retire pesos del mercado, pero las expectativas de devaluación y la alta inflación siguen alentando la dolarización.

Por otra parte, el Banco Central también recurre a la emisión de deuda o pasivos remunerados -LELIQ y pases– para captar el excedente de pesos. Los bancos toman esos fondos de sus clientes y se los prestan al Central, que a cambio les entrega una letra y les paga una tasa de interés. Así, el BCRA ya pagó $ 946.000 millones en el año, un 90% más que en 2020.

El problema es que esos intereses también son una fuente de expansión monetaria y un componente del déficit cuasifiscal. “En los últimos doce meses, el pago de intereses de LELIQs y pases fue equivalente al 90% de la asistencia del BCRA al Tesoro. Esta proporción nos da una pauta de la magnitud en que la esterilización se convirtió en una fuente de emisión monetaria con dinámica propia“, alertó Ecolatina.

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