federico-ruffa-renuncio-a-la-secretaria-de-gobierno-de-la-municipalidad-de-trelewSociedad 

Federico Ruffa renunció a la secretaría de gobierno de la municipalidad de Trelew

La renuncia de Ruffa se produce en medio de un extraño episodio ocurrido frente a las instalaciones de la secretaría de desarrollo social de la municipalidad de Trelew, ubicada en Belgrano Norte y Costa Rica.

El secretario de esta última repartición, Héctor Castillo, expuso que vehículos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria se estacionaron frente a esa dependencia, descendieron, fotografiaron y filmaron las dependencias.

Castillo vinculó ese accionar con una discusión que había tenido con Ruffa quien, en represalia, habría utilizado los vínculos que tiene con el titular de la PSA a nivel nacional para mostrarle poder de fuego.

«Esa es una actitud paranoide» del secretario Héctor Castillo, dijo Ruffa, tras lo cual agregó que no podía permanecer un minuto más con un compañero de gabinete que tenga esos problemas y por eso presentó la renuncia.

Desmintió que haya intercedido en cualquier persecución y, por la información a la que accedió, los efectivos de la PSA habían estacionado en inmediaciones de la secretaría municipal porque esa dependencia queda pegada a un supermercado y necesitaban comprar víveres.

De la controversia participó también el ministro de seguridad de la provincia, Federico Massoni, quien confirmó que los agentes de la Policía de Seguridad Aeronáutica efectivamente se estacionaron frente a la sede de acción social y se ubicaron «rodilla a tierra» para tomar imágenes, en una clara postura de fuerza de choque.

Sostuvo además que iban en 3 vehículos que claramente tomaron esta posición para arrimarse a la oficina de Castillo porque de otra forma hubieran ido al estacionamiento del comercio que, dicho sea de paso, es el más grande de toda la ciudad.

Sin entrar en la polémica de quienes «no son mis amigos» -aclaró Massoni- la situación es grave sea quien tenga la razón.

Porque si Castillo miente denunciando a una fuerza policial de amedrentarlo es grave, pero mucho más lo es si efectivamente se confirma que la PSA está operando con fines políticos como un grupo de tareas.

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